Rajoy y De Guindos
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), conversa con el ministro de Economía, Luis de Guindos (i) ANGEL DÍAZ (EFE)

Hace cinco días el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compareció ante los medios de comunicación para explicar algunos porqués del rescate a la banca española, asegurando que el préstamo de 100.000 millones de euros de la UE no afectará "al déficit público". Menos de 24 horas antes, su ministro de Economía, Luis De Guindos, decía exactamente lo contrario.

La política de comunicación del Gobierno español sobre la situación económica actual está siendo, para algunos, poco clara. Este mismo viernes, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría aseguraba tras el Consejo de Ministros que la prima de riesgo, que ha alcanzado en las últimas horas los 553,8 puntos, "no encarece la deuda"; De Guindos dijo el jueves que esto no es "sostenible en el tiempo".

Diferentes organismos, agencias de calificación y autoridades económicas en Europa han lanzado durante esta semana mensajes duros que parecen desautorizar al Ejecutivo, lo que contribuye aún más a la incertidumbre de los mercados sobre España.

Fitch, por ejemplo, cree que se incumplirán los objetivos de déficit en 2012 y 2013 y que el rescate elevará la deuda pública al 95% del PIB en 2015. El FMI, por su parte, ha pasado de cifrar en, mínimo, 40.000 millones las necesidades de los bancos españoles a pedir más recortes en sueldos públicos, una subida del IVA y la desaparición de la deducción por vivienda.

Tras el anuncio oficial del rescate, el sábado pasado, el Eurogrupo advirtió a España de que el crédito se podrá interrumpir si se incumplen los objetivos de reducción del déficit y las recomendaciones de Bruselas que, precisamente, incluían la subida del IVA.

La clave, los intereses

Rescate y déficit, por tanto, no andan demasiado lejos en opinión de Europa. Y la clave está en los intereses. La oficina estadística comunitaria Eurostat lo confirmó el miércoles en una nota pública, desmintiendo así al propio Mariano Rajoy: el préstamo a los bancos computará como deuda, aseguró, añadiendo que los intereses harán aumentar el déficit público.  

Lo mismo ha dicho Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea. Y, tras una primera versión -el lunes, en una entrevista en TVE- el portavoz de Asuntos Económicos de la Comisión, Amadeu Altafaj, ha tomado idéntica dirección, explicando que es "lógico" que los intereses del préstamo a los bancos computen como déficit basándose en las experiencias anteriores.

La confusión, sin embargo, viene de lejos: el 20 de mayo Rajoy apercibía desde Chicago al presidente francés François Hollande por insinuar que la banca española necesitaba dinero y negaba que fuera a ocurrir lo que ocurrió después; el 30 de mayo, el vicepresidente europeo Olli Rehn dijo que Europa se estaba pensando dar a España un año más de plazo para reducir el déficit al 3% del PIB.

¿Era aquello un aviso sobre lo que estaba a punto de suceder? Sin tener la respuesta a esta pregunta, para el Gobierno español rescate y déficit definitivamente no van de la mano. ¿Por qué? El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, lo aclaró el miércoles en el Congreso: una cosa es el apoyo financiero para recapitalizar los bancos y otra el "proceso de reducción de déficit público excesivo".

Es decir, que para Rajoy y su equipo el pacto de estabilidad y el rescate son cosas diferentes. El rescate, de hecho, no es tal, es un "préstamo", una "ayuda" o una "línea de crédito" ventajosa. La prima de riesgo, además, sube por las dudas sobre Grecia. ¿Ha funcionado el rescate? Sáenz de Santamaría ha evitado este viernes hacer valoraciones, prefiere "no sacar conclusiones apresuradas".