'Stag at Sharkey's'
Uno de los óleos de boxeo de Bellows, realizado en 1909 George Bellows - The Cleveland Museum of Art, Hinman B. Hurlbut Collection

Su obra representa la transición del arte decimonónico a la era moderna de la cultura estadounidense. George Bellows (1882-1925) sintió pronto la necesidad de retratar el espíritu novedoso y brusco del siglo XX: desde la mirada desdeñosa de un niño pobre hasta la somnolencia de los trabajadores de un muelle a primera hora de la mañana.

A su muerte prematura, con sólo 42 años, ya era un afamado artista que había iniciado el cambio a un idioma visual que Edward Hopper —nacido el mismo año— supo afianzar. Tal vez por su corta vida, la figura de Bellows pasa a veces desapercibida en el panorama pictórico del siglo XX frente a la de su gran coetáneo, que desarrolló en las siguientes décadas un lenguaje basado en la luz y en la soledad cinematográfica en los paisajes urbanos, desiertos a pesar de la presencia humana.

Hacía 30 años que no se organizaba una exposición tan ambiciosa de la obra de Bellows como la que ha inaugurado esta semana la National Gallery of Art de Washington. Con 130 pinturas, dibujos y litografías, George Bellows ofrece un carrusel de imágenes urbanas, boxeadores, paisajes urbanos de Nueva York, escenas marítimas de Maine, deportes, temas de la I Guerra Mundial y retratos familiares con las que el artista abarcó los cambios sociales, políticos y religiosos de la época.

Desafiar el buen gusto

La muestra comienza con obras famosas en la carrera del pintor, que al trasladarse desde Columbus (Ohio) a Nueva York en 1904 se vio abrumado por las peleas callejeras, los juegos y la vivaz rutina de los niños de barrio. Animado por su maestro Robert Henri, Bellows se atrevió a desafiar con esos cuadros el estándar del buen gusto, con escenas de pobreza e inmigración, aunque no desprovistas de alegría, como Forty-Two Kids (1907).

Pintaba violentas peleas de boxeo que se celebraban en clubs privadosEntre las obras de crudeza neoyorquina destacan las que dedicó al boxeo, con brutales peleas que estaban prohibidas y que tenían lugar en clubs privados. El artista pintó en cuadros y litografías, entre 1907 y 1909, escenas sobre el ring que están entre las más célebres de su carrera. Tres de las más famosas se exponen juntas por primera vez desde 1982.

Fútbol americano, misas, ejecuciones...

Litografías de fútbol americano, de un sermón en la misa del domingo, de una ejecución en la silla eléctrica... Bellows creó a partir de 1912 grabados que eran crónicas. La muestra expone imágenes documentales de sucesos, victorias y tragedias y consiguió unir el dinamismo de los tiempos que vivía con influencias de Los desastres de la guerra de Goya. La oscuridad del pintor zaragozano también sale a relucir en los cuadros sobre la I Guerra Mundial que realizó sobre los testimonios que documentaban las atrocidades de los alemanes en Bélgica, como The Germans Arrive (1918).

La posible evolución de Bellows se adivina en los últimos cuadros, de gran intensidad creativaLos últimos cuadros que realizó en su vida, antes de morir repentinamente por una peritonitis, adivinan la intensa evolución del pintor. The White Horse (1922) o Depsey and Firpo (1924) son dos ejemplos del camino que tomaba el artista, que sin duda hubiera sido un digno rival para Hopper.

Tras su clausura el ocho de octubre, la gran retrospectiva de la National Gallery of Art de Washington viajará en noviembre al MET de Nueva York y llegará en marzo a la Royal Academy of Arts de Londres.