Nueve detenidos y dos guardias civiles heridos en los enfrentamientos con los mineros

La autopista A-66, la principal vía de comunicación terrestre entre Asturias y León, tomada por los mineros.
La autopista A-66, la principal vía de comunicación terrestre entre Asturias y León, tomada por los mineros.
EFE

La Guardia Civil ha detenido este martes en Vega de Anzo (Grado) a nueve manifestantes que se enfrentaron a miembros de este Cuerpo durante las movilizaciones en el marco de la huelga de la minería del carbón en protesta por los recortes en el sector, que se han saldado con dos agentes heridos.

Han sido arrestados por lanzar piedras, voladores, tornillería y rodamientos con tiragomas a los guardias civiles. Tras prestar declaración ante la Guardia Civil han sido puestos en libertad con la obligación de comparecer en sede judicial cuando sean citados.

En esta jornada se han intensificado las protestas hasta tal punto que un centenar de antidisturbios procedentes de Madrid y Galicia se han desplazado para reforzar el despliegue policial establecido por el Ministerio del Interior en Asturias con motivo del conflicto.

Incluso el Gobierno de Asturias ha lanzado una "exigencia rotunda" al ministro de Industria, José Manuel Soria, para que negocie con los sindicatos mineros, con quienes el Ejecutivo asturiano comparte el análisis de que el recorte presupuestario al sector supone el cierre inmediato de las minas.

De hecho, los líderes sindicales de la minería asturiana han advertido al Gobierno de que la huelga indefinida se prolongará mientras no proponga un aumento de las partidas para el sector en los presupuestos de este año porque, a su juicio, de nada sirve reabrir negociaciones sin propuestas económicas. "Debe convocar (el Gobierno) una comisión de seguimiento donde de verdad vaya con propuestas que se puedan discutir, porque hasta ahora no ha hecho más que reiterarse en que no existe ni un solo euro más", ha explicado el secretario general de SOMA-UGT, José Ángel Fernández Villa.

La sede central del Partido Popular de Asturias, en Oviedo, y las locales de Mieres, Laviana, Siero y Aller sufrieron ataques, en el caso de las dos primeras con pintura negra en las ventanas, la tercera con lanzamiento de huevos y las otras dos con rotura de cristales.

Marchas nocturnas

Iluminados con sus lámparas y escoltados por los petardos, más de cinco mil mineros, según los propios organizadores, recorrieron este martes por la noche las calles de la capital leonesa para exigir al Gobierno que de marcha atrás en su decisión de recortar el 64% de las ayudas a la producción del carbón.

Precedidos por una pancarta en la que se podía leer 'Quieren acabar con todo. No al cierre de la mina de carbón', las comarcas mineras han apoyado, una vez más, a los trabajadores de este sector en una multitudinaria manifestación nocturna que ha salido a las 22 horas de la Junta de Castilla y León y ha terminado en la Diputación Provincial, donde seis mineros permanecen encerrados desde hace 9 días.

Por otra parte, otra marcha, menos multitudinaria, unas doscientas personas, tuvo lugar a la misma hora en Palencia. Llegados desde la cuenca minera de la zona norte de la provincia -distante a unos 110 kilómetros de la capital- en autocares fletados por los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, los mineros, ataviados con sus buzos azules y cascos iluminados, recorrieron las principales arterias de la ciudad en una marcha que duró una hora.

Una pancarta con la leyenda "Estamos hasta los cojones de buenas palabras", la comitiva ha recorrido la Calle Mayor y la avenida de Cardenal Cisneros con lanzamiento de petardos, minicolecciones de fuegos artificiales y coreando gritos como "más minería y menos Policía", "la próxima visita será con dinamita" o "donde están, no se ven, los alcaldes del PP".

La manifestación detuvo la marcha inicialmente ante la sede oficial del Partido Popular de Palencia, fuertemente custodiada por agentes de la Policía Nacional, que no tuvieron que intervenir a diferencia de la última manifestación minera celebrada en la capital.

Los mineros alzaron sus brazos y al grito "manos arriba, esto es un atraco" permanecieron junto a la sede 'popular' durante dos minutos. La comitiva reanudó la marcha hasta detenerse en la Subdelegación del Gobierno, que también se encontraba rodeada de agentes antidisturbios.

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