Jamal Zougam, en el juicio del 11-M
Jamal Zougam, en el juicio del 11-M. ARCHIVO

La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado al Juzgado de Instrucción número 39 de la capital que investigue a dos testigos protegidas que declararon en el juicio por los atentados del 11-M contra Jamal Zougam, condenado como autor material de la masacre, por un posible delito de falso testimonio.

Jamal Zougan fue condenado a más de 42.000 años de cárcelAsí lo ha acordado la sección cuarta de la Audiencia madrileña en un auto notificado este jueves en el que estima el recurso de apelación de Zougam contra la decisión del Juzgado de no admitir a trámite su querella contra las dos ciudadanas rumanas -identificadas como J-70 y C-69- cuyas manifestaciones en la vista oral fueron parte de la prueba que sirvió para condenarle.

El tribunal dice que la querella "se hace eco de nuevas revelaciones, que no pudieron ser tenidas en cuenta en el momento del enjuiciamiento (...), que pudieran haber dado lugar a la confabulación de dos testigos protegidos con la finalidad de alcanzar ciertos beneficios personales y económicos, faltando a la verdad en las manifestaciones que realizaron en la vista del juicio oral, y que pudieran haber dado lugar a la condena" de Zougam.

Estas revelaciones, que pondrían en duda su credibilidad, fueron publicadas por el diario El Mundo. Las mujeres, a su vez, denunciaron al rotativo por presiones.

¿Vieron a Zougam?

Según el relato de la querella, la testigo C-65 fue el 1 de abril de 2004 al consulado de Rumanía para contar que viajaba en uno de los trenes que explotó y lo hizo acompañada por una compatriota -de nombre Florentina-, "de la que nunca más se supo ni fue considerada como víctima".

Posteriormente, en la vista oral, esta mujer afirmó que la persona que la acompañó al consulado era J-70, quien ratificó este extremo ante el tribunal que enjuició los atentados.

La querella se cuestiona por qué las mujeres tardaron tanto en señalar al acusadoAñade la querella que esta última testigo protegida no mencionó, cuando acudió a la Comisaría General de Extranjería el 17 de marzo de 2004 alegando ser víctima de la masacre, que viajara en el tren acompañada de ninguna amiga ni que hubiese visto y reconocido a Zougam, lo que mantuvo en otras cinco ocasiones posteriores.

Fue el 7 de febrero de 2005 cuando declaró que viajaba en el tren junto a C-65 y que ambas tuvieron un incidente con una persona que llevaba una mochila y que sería capaz de reconocerlo. Durante su declaración en el juicio el 13 de marzo de 2007, ambas reconocieron a Zougam tras afirmar que viajaban juntas en el tren.

La Audiencia Madrid concluye que los hechos relatados en la querella describen una acción que se puede encuadrar en el tipo penal de falso testimonio pues la hipótesis delictiva mantenida, "en principio, no es descabellada".

Por ello, el tribunal ordena abrir una investigación para comprobar la realidad de los hechos, más aún teniendo en cuenta la transcendencia que "los testimonios ahora controvertidos" han tenido en la sentencia que condenó a Zougam a 42.917 años de prisión, y añade que, "de resultar acreditada", su falsedad daría lugar a que se revisara su condena.