El profesor coge el coche y, todo lo rápido que puede, llega a la clase que está al otro lado de un pasillo kilométrico.

Cuando llega, ya se ha consumido casi media hora de clase. Es el devenir diario de los alumnos del IES Cristóbal Monroy, en Alcalá de Guadaíra.

Y, por eso, entre otras razones, han presentado 4.200 firmas en la Delegación Provincial de Educación. Desde que su instituto fue declarado en ruina, el pasado 29 de noviembre, asisten a clase repartidos en tres centros de la localidad: el IES Leonor de Guzmán, el colegio Joaquín García y el IES Albero.

Así que los profesores (21 para un total de 1.500 alumnos) deben desplazarse de un centro a otro recorriendo los 4 kilómetros que los separan. Unos desplazamientos en los que se pierde tiempo de clase (los alumnos calculan que ya habrán dejado de dar unas 300 horas). Además, el horario de clases ha pasado de ser diurno a ser de tarde-noche.

Y, según los padres, eso ha afectado a los hábitos de sus hijos (actividades fuera de clase, amigos, estudios), hasta el punto disminuir su rendimiento. Además, las aulas no tienen luz y se apañan con la que entra de la calle.

 La promesa es que, en seis meses (con el curso ya terminado), su instituto habrá sido remodelado y podrán volver a él. jorge garcía