"No me culpes por superar un cáncer": el grito del millón y medio de personas en España

  • España se suma este domingo a la celebración del Día Nacional del Superviviente de Cáncer que se conmemora desde hace 25 años en EE UU.
  • Una de cada tres personas en España padecerá una patología oncológica y el número de largos supervivientes se incrementará un 50% en 2020.
  • Enrique, superviviente de un tumor de próstata, vive con "angustia" la posibilidad de una recaída y pide "comprensión".
  • A Fátima la abandonó su esposo estando recién casados tras enterarse de que tenía un cáncer de pecho.
Una mujer con una pañoleta rosa, color representativo de la lucha contra el cáncer de mama.
Una mujer con una pañoleta rosa, color representativo de la lucha contra el cáncer de mama.
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"No me culpes por haber superado un cáncer" es el grito del millón y medio de personas que han sobrevivido a esta enfermedad en España, a las que cada año se suman 100.000 nuevos casos, ante el estigma social y las dificultades que experimentan para rehacer su vida.

España se suma este domingo, por primera vez en este país, a la celebración del Día Nacional del Superviviente de Cáncer que se conmemora desde hace 25 años en EE UU, con el objetivo de concienciar a la sociedad de las necesidades no cubiertas de este colectivo.

Asociaciones de médicos y pacientes han organizado para este domingo en Madrid una suelta de 1.500 globos de color morado, en los que los afectados podrán escribir un mensaje a favor de esta causa y cuyo contenido leerán aquellos que, inopinadamente, se los encuentren.

El asunto no es ajeno a nadie porque 1 de cada 3 personas en España padecerá una patología oncológica y el número de largos supervivientes, aquellos que han pasado al menos 5 años desde el diagnóstico libres de la enfermedad, se incrementará un 50% en 2020.

La vida, tras el cáncer

Varios pacientes han relatado los efectos secundarios del cáncer en sus vidas y sus cicatrices emocionales y psicológicas, con el objetivo de que esto no conlleve además discriminación.

"El globo que lanzaré mañana —por este domingo— por las calles de Madrid llevará este mensaje: no me culpes por haber superado un cáncer", ha comentado Enrique, quien ha sobrevivido a un tumor de próstata.

Ha confesado que vive con "angustia" la posibilidad de una recaída, a lo que se suma una "agotamiento continuo", y ante esto solo pide una cosa: "comprensión". Y es que, según ha dicho, "el cáncer cambia tu mundo entero y muchos no se dan cuenta de ello".

Víctor ha vivido a sus 37 años un "auténtico calvario" porque un linfoma de Hodgkin, diseminado a otros órganos, le sorprendió a los 24, cuando cotizaba como autónomo y gozaba de una vida acomodada.

La escasa cuantía que recibe este colectivo cuando se acoge a una baja por enfermedad hizo que apenas pudiera asumir el pago de la hipoteca o de su coche, hasta que la empresa para la que trabajaba prescindió de él porque "no podía aportarles nada".

Quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula y, todo ello, aderezado con "denuncias y amenazas diarias" de los bancos por impagos. "Estaba en un estado deplorable, no podía caminar y se me rompieron las vértebras pero se me trataba como si estuviera todo el día de fiesta, gastándome el dinero en juergas", ha lamentado.

La experiencia de Fátima no fue menos traumática, cuando recién casada su esposo la abandonó tras enterarse de que tenía un cáncer de pecho. "Descubrí que tenía un bultito en una de las pruebas del traje de novia, me hice una biopsia y a la vuelta del viaje de novios supe que iba a ser intervenida urgentemente", ha relatado.

Para su sorpresa, el hombre con el que pensaba compartir el resto de su vida no entendió bien aquello de "en la salud y en la enfermedad" y, por "pura cobardía", se marchó dejándole una nota en la que le decía que no tenía fuerzas para seguirla en esa guerra.

El caso de Natalia, de 29 años, es distinto pero también ilustrativo, porque su pareja la apoyó muchísimo durante el tratamiento pero, al cabo de un año de la remisión del cáncer, ella sintió que "todas sus prioridades habían dado un giro radical" y que le quedaban "muchas cosas por vivir y que quería volar".

"Había una Natalia antes de la enfermedad y otra distinta después", ha comentado, una circunstancia que la llevó a poner fin a su relación después de cuatro años de convivencia.

Otros efectos también graves

Los problemas sexuales se añaden a esta lista, que, como ha contado Carolina, de 42 años y superviviente de leucemia aguda, afectan al 40% de las personas que superan un cáncer.

La sequedad vaginal o mucositis "no se arregla ni con besos ni con caricias", ha aducido la afectada, quien padeció la situación más extrema de este trastorno, una craurosis vulvar, que incluso puede llegar a cerrar el aparato reproductor y requerir cirugía.

Además, las relaciones sexuales tienen que ir acompañadas de tratamiento antibiótico porque se sufren continuas infecciones y no queda otro remedio que distanciar los contactos.

Carolina ha hecho hincapié en lo que esto supone para las mujeres que quieren retomar su vida sexual, especialmente para aquellas que no están casadas o no tienen una pareja estable. "Se sienten cohibidas, social y psicológicamente", ha apuntado.

En los globos que este domingo lanzarán los supervivientes —todo el mundo conoce a alguno— se reflejarán muchos de sus problemas, en un intento de que, quienes reciban sus mensajes, colaboren en la medida de lo posible a que su calidad de vida sea normal.

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