Blancanieves y la leyenda del cazador
Escena de 'Blancanieves y la leyenda del cazador'. Universal Pictures

Parecía pasada de moda, pero 2012 nos está trayendo una avalancha de películas con ella como protagonista. Parecía frágil y endeble, pero sabe guerrear, ser autosuficiente, demostrarle a todo aquel que se cruce en su camino que tiene la corona bien puesta. Hablamos, claro, de Blancanieves.

Hace poco más de dos meses se estrenaba en España Blancanieves (Mirror, Mirror), que resucitaba a la legendaria criatura adaptándola a los tiempos modernos. ¿Cómo? A través del humor, la música y la baza de contar con una estrella como Julia Roberts en el papel de la perversa madrastra. El resultado, más que digno.

Rupert Sanders debuta aquí en el largometraje tras curtirse como un afamado realizador de vídeos musicales No lo tenía fácil, entonces, la película que se estrena este viernes. El argumento es parecido (tampoco es que la historia admita demasiadas revoluciones), pero el tono es absolutamente distinto. Para empezar, una apuesta arriesgada en el personaje principal: Kristen Stewart es, aquí, la princesa. Pero la actriz no insiste en el tono lánguido de toda la saga Crepúsculo, sino que da vida a una Blancanieves de lo más autosuficiente. Encerrada durante años en una húmeda mazmorra, aprovechará la mínima posibilidad para escapar y revolucionar el reino.

Un reino sometido, claro está, por la diabólica y hermosa madrastra, aquí encarnada por Charlize Theron. Como Julia Roberts, una gran estrella de Hollywood, pero aquí muy poco dispuesta a mostrar su lado amable: tan deseable como temible, tan bella como aterradora, la actriz sudafricana demuestra otra vez ser mucho más que una cara bonita.

Bien que lo sabe el director, Rupert Sanders, que debuta aquí en el largometraje tras curtirse como un afamado realizador de vídeos musicales, y que demuestra su talento para crear ambientes complementarios y opuestos.

Por un lado, la película juega con los elementos más reconocibles de la leyenda: el espejo, la manzana, los enanos. Pero, por otro, se aleja mucho del público infantil y la ñoñería de otras entregas, gracias a pesadillescas escenas y aterradoras reflexiones sobre el amor, la envidia o la decrepitud. Sí, Blancanieves regresa otra vez, y de nuevo lo hace llena de sorpresas.

"No creo que tengan nada que ver", respondía Kristen Stewart hace poco más de una semana en Madrid cuando le preguntaron por las posibles similitudes entre esta Blancanieves y su Bella de Crepúsculo. De paso, la joven estrella también reflexionó sobre la belleza ("todos queremos tener una cara perfecta, pero si abres la boca y lo estropeas, no te servirá de nada") y explicó que nunca soñó con ser una princesa de cuento: "De pequeña no tenía disfraces de Blancanieves, sino una armadura. Eso quería ser: Robin Hood".