El conseller de Educación, Rafael Bosch, ha reconocido "la agresión" de su jefa de gabinete, Ana María Rodríguez, tras la 'okupación' de la Conselleria este pasado martes pero ha dicho que fue "en defensa propia" y ha declarado que "en un estado de nerviosismo" entiende que "se lanzase un manotazo" aunque ha calificado todas las actuaciones de "lamentables".

Tras la reunión del Consell de Govern celebrada este viernes en el Consolat de Mar, el también portavoz del Ejecutivo autonómico, ha revelado que la propia Rodríguez "no se siente satisfecha de haberlo hecho" pero ha reiterado que "lo hizo intentando defenderse".

Así, ha anunciado que el Govern ha puesto en manos de la abogacía del estudio de los hechos para que ejerza acciones legales que correspondan en caso de que sea necesario. En este sentido, ha anunciado que la abogacía también está estudiando si toma o no acciones legales debido al comunicado de las productoras.

Bosch ha recalcado que la actuación de la jefa fue "ejemplar" hasta que la situación se descontroló ya que intentó detener a las personas que "entraron de manera incorrecta" en su despacho pero que "quieren hacer pasar por protesta pacífica" y que, además, "querían esparcir y fotografiar documentos oficiales".

El conseller ha relatado que "la cogieron de manera violenta, la empujaron, la tiraron al suelo, y en vez de ayudarla la grabaron con sus cámaras" y fue, entonces cuando "intentó defenderse" ya que "se encontraba en estado de 'shock'".

A renglón seguido, ha admitido que Rodríguez "no tenía pensado realizar ningún tipo de actividad", pero "no le ha quedado más remedio" debido a que uno de los okupantes ha presentado una denuncia contra ella.

En relación a si va a tomar medidas debido a que no se ha descartado que se vuelvan a repetir iniciativas similares, Bosch ha dicho que "no", pero que "se deben garantizar los derechos cuando estos se vulneran" y "se deben conocer los límites, obligaciones y derechos a realizar acciones de protesta".