La empresa Fermacell echará a andar la antigua fábrica GFB de Orejo, en Marina de Cudeyo, la próxima primavera, cuando la planta de fibroyeso estará "a pleno rendimiento" con 46 trabajadores. En los próximos seis meses comenzarán a trabajar los primeros 26 empleados, mientras que los otros 20 serán incorporados a la plantilla a lo largo del siguiente año y medio.

Así lo ha indicado este viernes el presidente de Cantabria, Ignacio Diego, tras una visita a las instalaciones de la factoría que se ha prolongado durante cerca de una hora y media y en la que ha estado acompañado por el presidente de Xella (grupo empresarial al que pertenece Fermacell), Jan Buck-Emdem; y el director gerente de Fermacell España, Daniel Mila, que se hará cargo de la planta cántabra.

Diego ha destacado que Fermacell ha creado una filial en Cantabria, de manera que los impuestos que se generen con su actividad se tributarán en la región. Además, el jefe del Ejecutivo ha afirmado que los futuros empleados de Fermacell "serán cántabros" que estén apuntados en las listas del Servicio Cántabro de Empleo, que colaborará con Fermacell en la selección de los mismos.

La Administración cántabra ha acordado además con Fermacell que un miembro del Gobierno formará parte del Consejo de Administración de la empresa, aunque aún no se ha adelantado ningún nombre. Este acuerdo ha sido propuesto por la multinacional alemana y el Gobierno "lo ha aceptado", tal y como ha confirmado Diego.

Por su parte, el Ejecutivo regional, no sólo hará un "seguimiento" de la evolución de esta fábrica, sino que se ha comprometido con Fermacell en "implicarse en todo el proceso administrativo" que aún queda por hacer para que la planta de Orejo pueda ponerse en funcionamiento.

"El Gobierno va a favorecer su resolución lo antes posible", ha señalado el presidente, que ha hecho hincapié en que esta fábrica de fibroyeso será "una realidad" y tendrá "futuro" en manos de una multinacional "seria" como Fermacell.

A este respecto, ha asegurado que esto ha sido posible porque su Gobierno, del PP, ha actuado con "seriedad, mesura y prudencia", aunque ha opinado que el pasado de GFB —que ha sido objeto de una comisión de investigación en el Parlamento de Cantabria— "está ahí y es inevitable", un pasado "de graves problemas" para este proyecto industrial, ha dicho.

"un futuro nuevo"

Sin embargo, Diego ha considerado que, con Fermacell, "se abre un futuro nuevo, y unas nuevas expectativas", después de que "cerca de 40 millones de euros de los cántabros hayan quedado enterrados aquí", y ha confiado en que "la suma del capital de Fermacell y el esfuerzo del Gobierno darán lugar a un futuro de consolidación de este proyecto industrial, que generará riqueza y empleo en Cantabria".

El pasado mes de abril, la firma alemana (que pertenece al grupo Xella, uno de los líderes europeos en la producción de materiales de construcción) compró en 14,5 millones de euros GFB, que estaba en concurso de acreedores sin que se hubiera llegado a poner en marcha. Fue la única empresa que presentó una oferta al concurso.

Además, Fermacell tendrá que invertir otros 20 millones de euros para poner en funcionamiento la planta de Orejo con la que, según Buck-Emdem, la multinacional pretende comenzar "una nueva etapa de crecimiento en el mercado internacional", ya que el 90 por ciento de la producción de la fábrica cántabra se exportará.

Y es que España "no puede absorber la producción de la planta" por lo que ésta se colocará en los mercados de Reino Unido, Francia, Escandinavia y Oriente Medio, principalmente.

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