El 57,3 por ciento de los escolares inmigrantes de los centros públicos de Enseñanza Secundaria Obligatoria de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León reconoce que su colectivo es maltratado con la indiferencia en las aulas por parte de sus compañeros.

Además, el 67,8 por ciento considera que les ponen motes y el 45,9 por ciento admite que les pegan, según recoge el último libro del catedrático del Departamento de Sociología de la Universidad de Salamanca (USAL) Fernando Gil Villa, titulado 'El fantasma de la diferencia. Inmigración en la escuela'.

Los datos varían "sorprendentemente" cuando una vez trasladada la pregunta a nivel individual el porcentaje de los jóvenes que sienten ser ignorados en el centro por sus compañeros españoles solo asciende al 18,2 por ciento, insultado se considera exclusivamente un 18,5 por ciento y únicamente un 3,2 por ciento admite ser agredido físicamente.

La obra, que se presenta este sábado, 26 de mayo, a las 19.00 horas en el Patio de la Biblioteca Pública Casa de las Conchas de Salamanca, tiene su origen en un estudio desarrollado durante dos años bajo financiación de la Junta de Castilla y León con el que se perseguía "observar un perfil sociológico del alumno inmigrante en la escuela española, tanto víctima como infractor de la norma y dentro y fuera de la escuela", según la USAL.

En relación a los resultados obtenidos acerca de las normas desafiadas por el escolar inmigrante se observa que el 35,5 por ciento de los encuestados afirma haberse visto envuelto en peleas en el último año (el 21,7por ciento en el último mes), el 20,4 por ciento reconoce haber conducido sin permiso en también en el último año, el vandalismo con el mobiliario urbano es asumido por un 11 por ciento y un 8,2 por ciento admite haber robado algo en tiendas.

La valoración final al respecto de todos los datos recogidos en el estudio demuestra, según ha informado el experto a través de la USAL, que "los escolares inmigrantes rompen menos con la norma, pero son más víctimas de acoso que sus compañeros españoles", así como que "algunos indicadores clásicos del control parental, como el conocimiento de los lugares y los amigos con quien se juntan los adolescentes, funcionan mejor en las familias inmigrantes".

Otros datos

El profesor de la Universidad de Salamanca define, además, la situación del alumno inmigrante como "contradictoria". "Por un lado el joven es consciente de presiones en favor de la adaptación derivadas de la responsabilidad de los padres al asumir el riesgo de la emigración, pero al mismo tiempo sufre variadas formas de aislamiento y exclusión social en los centros escolares que vienen a ser réplicas de la sufridas por las familias en la sociedad anfitriona", ha explicado Fernando Gil.

Al respecto, el sociólogo ha recordado que "cuanto mayor es la xenofobia, mayor será la distancia entre las dos posibilidades extremas y menor será la probabilidad de conseguir un equilibrio a nivel individual".

PROYECTO

El estudio dirigido por Fernando Gil Villa se desarrolló durante dos años en 28 centros públicos de Castilla y León: Burgos (tres), Ávila (cinco), Valladolid (seis), León (ocho), Palencia (cuatro), Salamanca (seis), Segovia (cuatro), Soria (dos) y Zamora (dos). Concretamente, se efectuó entre los alumnos matriculados procedentes de familias inmigradas que cursaban estudios de ESO (6.976).

El tamaño de la muestra fue de 575 individuos y el procedimiento fue de muestreo de conglomerados, seleccionándose los centros educativos con probabilidad proporcional al tamaño de los mismos.

Para la puesta en marcha de la investigación Gil Villa coordinó a las profesoras de la Universidad de Salamanca María Dolores Pérez Grande y Valentina Maya Frades y al profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca Fernando González Alonso.

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