'Nude with Street Scene'
'Desnudo con escena de calle' (1995), una de las obras de la exposición Roy Lichtenstein - © Estate of Roy Lichtenstein. Collection Simonyi

Un perrito caliente, la explosión onomatopéyica de un avión de cómic, una cara guapa con una reflexión banal en la cabeza... Antes de que Roy Lichtenstein (1923-1997) los hubiera pintado, nadie se podía imaginar que pudieran ser motivos de una obra de arte.

Al contrario que Andy Warhol, el otro gran padre del Pop Art, no se convirtió en un icono del escándalo ni en una figura mediática que sobrepasara los límites del arte. Lichtenstein revolucionaba en silencio y con timidez la pintura moderna introduciendo el lenguaje del cómic, de la campaña publicitaria, de las páginas amarillas, de las revistas, con un estilo limpio cercano a la geometría, pero con el atractivo de un juguete.

El Instituto del Arte de Chicago expone Roy Lichtenstein: A Retrospective (Roy Lichtenstein: una retrospectiva), una ambiciosa muestra con más de 160 trabajos, la más completa que se ha organizado nunca sobre el artista pop.

"Desmanteló la historia del arte moderno"

Logró que lo que se consideraba vulgar fuera elevado a institución, que lo dificil pareciera fácil. La apariencia mecánica de sus obras escondía un esfuerzo artesanal. Lo que a primera vista pasaba por una simple trama era una serie de puntos Benday hechos a mano que imitaban con maestría los métodos comerciales de impresión.

Logró que lo que se consideraba vulgar fuera elevado a instituciónLa exposición repasa la compleja trayectoria del artista con sus dibujos, cuadros y esculturas más célebres, pero también con piezas que nunca antes había sido expuestas al público. Los organizadores destacan que las viñetas de cómic representan sólo una parte de la trayectoria de un creador que durante varias décadas "desmanteló la historia del arte moderno mientras se convertía en parte del canon".

Además de clásicos como Look Mickey (1961), Varoom! (1963) y Oh Alright (1964), las piezas protagonizadas por una lavadora, un filete, una pelota de golf o una aspirina efervescente muestran la gestación del lenguaje artístico de Lichtenstein.

Abstracción y paisajes orientales

A partir de mediados de los sesenta, se inclinó hacia la abstracción, con enigmáticas representaciones de espejos y de brochazos, cenefas de inspiración griega, estudios de obras impresionistas y cubistas que reinterpretó con duras tramas de puntos. En la última etapa de su vida volvió a sorprender al público con una serie de luminosos paisajes semivacíos de inspiración oriental, con montañas inmersas en la niebla, caminos sinuosos y delicados adornos florares.

La muestra permanecerá en el Instituto de Arte de Chicago hasta el tres de septiembre, viajará en otoño a Washington D.C y el año que viene llegará a Europa, a la galería Tate Modern de Londres y al Centro Pompidou de París.