Granada
El Mirador de San Nicolás visto desde La Alhambra. FLICKR/trioptikmal

El Albaicín, la antigua judería en el barrio del Realejo, el centro urbano moderno y activo y, en primer plano, la Alhambra: estas son algunas de las postales panorámicas que ofrece el Mirador de San Nicolás. Con razón es uno de los lugares más frecuentados por quienes visitan Granada, una ciudad con infinitas posibilidades para el viajero.

Contemplé la más grandiosa puesta de sol que nunca vi"Desde allí contemplé la mejor y más grandiosa puesta de sol que nunca había visto". En este caso, es imposible desmentir al ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton. Él, como tantos otros, se quedó prendado ante la vista que ofrece el Mirador de San Nicolás.

Una de las mejores maneras de acceder al mirador es ir subiendo poco a poco por las callejuelas y los rincones del Albaicín, un barrio con vida propia que ha sido declarado patrimonio de la humanidad.

La última etapa, por el Aljibe del Trillo y la Cuesta de las Tomasas, ya anuncia lo que espera al final de la cuesta: una vista extraordinaria.

Desde Sierra Nevada hasta la Vega de Granada

El mirador es una pequeña plazoleta de suelo empedrado, con la iglesia de San Nicolás a la espalda. La costumbre quiere que el viajero se siente sobre el pequeño muro de protección para poder disfrutar de la vista: una panorámica diáfana y serena que abarca desde las alturas de Sierra Nevada (al fondo, a la izquierda) hasta la casi totalidad de la Vega de Granada.

La estrella del paisaje, justo enfrente, es la Alhambra Justo por debajo del mirador, se contempla el Albaicín, con el curso del río Darro al fondo, y, a la izquierda, las primeras casas del Sacromonte. Los barrios de Realejo y Centro también se extienden ante los ojos del turista, dando una pincelada de la moderna Granada.

Pero lo más esperado, la estrella del paisaje, se sitúa justo enfrente, sin ningún obstáculo que dificulte la percepción: la Alhambra de Granada. Esta maravilla se asienta majestuosamente sobre la colina de al-Sabika, una de las últimas estribaciones de Sierra Nevada. El perfil que se observa se ha visto mil veces en fotografías y en televisión, pero da igual: verlo en vivo y en directo transmite unas sensaciones especiales.

Se puede ir fijando la mirada en los jardines del Generalife, en el color ocre y rojizo de las murallas, en la figura de las torres de la Cautiva, del Peinador de la Reina o de Comaros. Impresiona la presencia de la Alcazaba, uno de los primeros edificios del recinto, que se ha ido formando con el paso de los siglos.

Restaurantes con vistas

Para salir del estado de ensimismamiento, nada mejor que pensar en necesidades más mundanas, como comer. Muy cerca del mirador, en la calle de San Nicolás, se encuentra el Restaurante San Nicolás, donde se pueden catar algunos de los platos más imaginativos de la cocina granadina mientras se sigue admirando la Alhambra.

Si se opta por conocer a fondo la tradición gastronómica local, hay que volver a adentrarse en el laberinto del Albaicín. El objetivo es el restaurante Mirador de Morayma, ubicado en un carmen (casa tradicional granadina) que también brinda grandes vistas. Sus platos abarcan desde la tortilla con sesos típica del Sacromonte hasta el guisote de cordero o el ajoblanco.