El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, indicó que "es importante que Dios sea grande entre nosotros, en la vida pública y en la vida privada" y, "en la vida pública, es importante que Dios esté presente, por ejemplo, mediante la cruz en los edificios públicos".

Cañizares, en la homilía pronunciada en la Misa Pontifical de la Virgen del Sagrario, patrona de Toledo, y celebrada en la Catedral de esta ciudad, criticó a las "voces y movimientos" empeñados en la desaparición de Dios, un "laicismo esencial" que persigue que Dios no cuente en la vida de los hombres.

Ojalá que todos conociesen y creyesen, porque es ahí donde está la vida eterna

Aseguró que "no propugnamos una sociedad confesional, aunque ojalá que todos conociesen y creyesen, porque es ahí donde está la vida eterna" y subrayó que "la fe se propone, no se impone".

"La quiebra de la humanidad" 

Para el cardenal, "el verdadero problema de nuestro tiempo es la quiebra de humanidad", ya que "el hombre moderno ha pensado que este Dios no nos deja libertad, nos limita el espacio de la vida con sus mandamientos y por tanto debe desaparecer", y así, sin Dios, "seremos dioses y haremos lo que nos plazca".

"Pero cuando Dios desaparece, el hombre no llega a ser más grande, sino que pierde la dignidad divina y se convierte sólo en el producto de una evolución ciega del que se puede usar y abusar", dijo Cañizares citando de nuevo a Benedicto XVI.