Marina Salas
Marina Salas posa en la madrileña plaza de la Paja. JORGE PARÍS

Es una de las protagonistas de la sugerente serie El barco (Antena 3), donde encarna a Vilma. Después de hacer de hija de un brillante ludópata en The Pelayos, vuelve a interpretar a Katina en Tengo ganas de ti, continuación de Tres metros sobre el cielo, ambas basadas en los románticos best sellers de Federico Moccia. Marina va hacia la cresta de la ola.

"Lo más importante paramí es trabajar y aprender. Mantenerme a la expectativa. A veces los actores tenemos épocas en que no paramos, y otras estamos a dos velas".

Posee una mirada y una voz muy sensuales, y un modo de expresarse en el que no hay ni la más mínima afectación. No solo trabaja en cine y televisión. Ha terminado recientemente las representaciones de Luces de bohemia, la pieza de Ramón María del Valle-Inclán, un montaje dirigido por Lluís Homar en el Teatro María Guerrero de Madrid.

Marina tenía varios papeles: la hija de Max Estrella, una prostituta, un hombre... "Nunca había intervenido en una obra tan importante. La experiencia ha sido tan fuerte que quiero seguir haciendo teatro y avanzar en mi técnica de actuación".

Si el trabajo lo permite, me gustaría irme a Nueva York

Es una aventurera en todo el sentido de la palabra: "Me fui de casa a los 18 años (nació en Cornellá de Llobregat, Barcelona, el 17 de octubre de 1988). Estuve una temporada en Londres de camarera aprendiendo inglés y después viví varios meses en París. Luego, ya me establecí en Madrid. Si el trabajo lo permite, me gustaría irme a Nueva York, una ciudad en la que el arte y la cultura se palpan casi en cada rincón".

Uno de los trabajos con el que comenzó a despuntar fue en la famosa tv movie El pacto (2010), en la que varias adolescentes deciden quedarse embarazadas al mismo tiempo. "Mi primer papel lo obtuve a los 16 años en la película Sin ti. Iba los fines de semana a una escuela de teatro en Barcelona y así me puse en contacto con  agencias de actores. Me hablaron muy bien de Beatriz Castro y decidí venir a Madrid. Ya llevo cinco años aquí".

¿Mejor Madrid que Barcelona?

"Últimamente he vuelto a Barcelona y se está fenomenal, pero ahora mismo prefiero Madrid. No solo por el trabajo, he crecido mucho como persona aquí y tengo buenos amigos. Vivo en pleno centro. Es un poco agobiante".

La gran ciudad le permite a Marina Salas deleitarse con uno de sus hobbies  preferidos: "Si pudiera, vería todos los días una película. En especial me encanta el cine de los hermanos Dardenne".

Si pudiera, vería todos los días una película

Admira entre las actrices clásicas a Bette Davis, y a Kate Winslet entre las intérpretes de la actualidad. "De hombres de nuestro cine, me gusta Javier Bardem, y de mi generación valoro a Jan Cornet, que es un gran amigo. Me alegré que se reconociera con el Goya su trabajo en La piel que habito. Los actores jóvenes están muy preparados. Cuando veo la clase que tienen intérpretes como Blanca Suárez o Miguel Ángel Silvestre, con los que he estado en The Pelayos, me quedo con la boca abierta".

Quiere llegar a lo más alto y eso implica no descuidar las lecturas de todo tipo: "Leo libros sobre interpretación, como Verdadero y falso, herejía y sentido común para el actor, de David Mamet. De narrativa, terminé hace poco Leviatán, de Paul Auster, un libro fantástico; y una novela muy buena de los años cuarenta, Nada, de Carmen Laforet". Muchas inquietudes y un futuro inmenso para una mujer tan libre como Marina Salas. "Lo importante ante todo es vivir, atreverse a hacer cosas", proclama.

Nada impersonal

  • Es budista. Sigue las enseñanzas del Nichiren Daishonin, monje japonés del medievo. "Practico el yoga ashtanga", añade.
  • Más actores favoritos. Le gustan Ryan Gosling y Leonardo Di Caprio. Admira a Bruno Ganz: "Impresionante en El hundimiento".
  • Adora lamúsica étnica: "La de películas como El extranjero loco, de TonyGatlif. Además, disfruto mucho con lasjam sessions".
  • Deportista. "Soy muy de hacer deporte, pero no de verlo, porque meaburre bastante. Me encanta el submarinismo y cualquier actividad que tenga que ver con el mar".
  • Viajera e inquieta: "Los jóvenes tenemos el derecho e incluso el deber de viajar, descubrir y aprender algo nuevo que nos haga crecer".