Madonna
Madonna, durante su concierto en Roma, con dos bailarines que llevan pintados símbolos musulmanes y judíos. (Ettore Ferrari / EFE)

Madonna llegó a la tierra de sus antepasados con su "Confessions Tour 2006", rodeada de la expectación de sus fan y de la polémica de su nueva gira, en la que canta un tema sobre un cruz de espejos, gesto que ha suscitado la crítica de la iglesia mientras ella, a través de su portavoz, invitó al Papa al concierto.

Es posible tener paz en este mundo

Unos 70.000 seguidores esperaron durante horas a las puertas del estadio Olímpico para poder disfrutar del concierto, al que asistieron, entre otros, el ministro italiano de Cultura, Francesco Rutelli, el jugador de fútbol Francesco Totti, y el director de cine español Pedro Almodóvar.

Durante el concierto realizó un llamamiento en favor de la paz: "Es posible tener paz en este mundo. Debéis creer que cambiar el mundo es posible" y, en otro momento, no le faltó sentido del humor al señalar: "Es verdad que los milagros se hacen realidad. Aquí en Roma han sucedido dos: el primero que Italia ha ganado la Copa del Mundo, el segundo que la lluvia ha parado antes de mi show".

Con diez minutos de retraso, Madonna apareció en el escenario, vestida de amazona en negro y con una fusta en la mano, sobre las notas de "Future Lovers" y después de un: "Ciao Roma", arrancó con un fragmento de "Like a Virgin", que le hizo famosa hace 22 años.

Los milagros se hacen realidad: Italia ha ganado el Mundial

El momento más esperado del concierto fue el tema "Live to Tell" en el que Madonna canta en un crucifijo y con una corona de espinas de acero, mientras a su espalda se proyectan imágenes y cifras sobre el sufrimiento de las personas en el mundo.

Tras dos horas de concierto y con los últimos compases de "Hung up", Madona desapareció detrás de una lluvia de globos dorados, que dejaron a sus seguidores esperando un "bis".