Una empleada de hogar ha ingresado en la prisión de Melilla después de que el bebé de once meses al que cuidaba, hijo de una conocida familia de empresarios de la ciudad, muriera ahogado en la bañera.

El Juzgado de Guardia de la Ciudad Autónoma dictaminó el miércoles el ingreso en prisión de N.S., de 32 años, quien estaba contratada como empleada de hogar por una familia melillense que regenta varios negocios, entre ellos un gimnasio y una inmobiliaria.

Según las mismas fuentes, el pequeño, que fue enterrado por el rito musulmán, murió ahogado en la tarde del martes a causa del agua que tragó en la bañera cuando la mujer salió de la habitación y le dejó solo unos instantes jugando en el agua, y, aunque fue trasladado al Hospital Comarcal, los médicos no pudieron hacer nada por salvar su vida.

La familia no la culpa

La familia del bebé, según explicó su abogado, Felipe Castillo, cree "drástica y desproporcionada" la decisión del juez y presentará un recurso de reforma contra la prisión ordenada para la cuidadora del pequeño.

Los familiares no la clupan e incluso han contratado su defensa jurídica

Los familiares, que han contratado la defensa jurídica de la empleada, no denunciaron los hechos ante la Policía y consideran que ha sido un "trágico accidente", agregó el letrado.

En el momento del suceso se encontraban en el domicilio familiar tres empleadas de hogar, mientras que la madre del pequeño acudió a la casa al conocer lo sucedido y precisó de atención médica.