Un emocionado García, de 57 años, se colocó la banda presidencial que le entregó la presidenta del Legislativo y alzó y agitó la mano en medio de los aplausos de los asistentes, entre ellos ocho presidentes latinoamericanos.

El presidente busca borrar la pésima imagen que dejó entre los peruanos su primer gobierno entre 1985 y 1990, cuando el país se sumergió en una hiperinflación, perdió los créditos internacionales y la guerrilla izquierdista llegó a su apogeo.

García, de 57 años, ganó las elecciones en junio en una segunda ronda electoral frente a Ollanta Humala, temido por los inversores por sus planes de nacionalización de la economía.

Poco antes de que García asumiera el cargo, el presidente saliente Alejandro Toledo pidió a los peruanos en su último discurso en el Congreso que apoyaran a su sucesor, al que le deseó éxito.

'Que no se descargue contra él ni la ira, ni la envidia (...). No hagan con él lo que hicieron conmigo', dijo Toledo.

El mandatario, que reemplazó a Toledo para un gobierno de cinco años, prometió en su campaña reducir la pobreza que afecta a un 48 por ciento de los casi 28 millones de peruanos, sin dañar las finanzas públicas y manteniendo el crecimiento económico que atrae a inversores externos.

En el cambio de mando participan ocho presidentes y varios cancilleres de la región, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Michelle Bachelet de Chile, Alvaro Uribe de Colombia y Evo Morales de Bolivia.

También acudió el príncipe Felipe como representación española.

El presidente recibirá un país con un crecimiento económico anual del 6,5 por ciento, pero con entidades como el Congreso y el Poder Judicial desacreditadas y consideradas ineficientes por la mayoría de peruanos.

El crecimiento de Perú se sustenta básicamente en sus exportaciones de materias primas, como los minerales, cuyos precios registran alzas históricas.

García, que afirma haber cambiado, se ha puesto como meta mantener un déficit fiscal e inflación bajos, claves para dar confianza a los inversores en Perú, que requiere 23.000 millones de dólares para desarrollar su infraestructura.

En el tema externo García ha afirmado que apostará por la unión de Sudamérica liderada por el gigante Brasil, con un bloque que podría construir un corredor para aprovechar el Pacífico en busca de mercados en Asia.

El mandatario ya dio muestras de su ánimo para mejorar las relaciones con Chile, afectadas en el gobierno de Toledo por viejas diferencias como la delimitación de su frontera marítima, algo que Santiago considera como un tema cerrado. *.