La eterna fascinación de Andy Warhol por los coches

  • Una muestra repasa el interés del artista por los vehículos como irresistibles productos de consumo.
  • Los coches son frecuentes en sus ilustraciones tempranas y en obras famosas, como la serie de grabados 'Car Crash'.
  • Del final de su carrera destacan fotos de un Peugeot madrileño, serigrafías de anuncios de Volkswagen y un BMW pintado a mano.
'Camión' (1985), una de las obras incluídas en la muestra 'Warhol and Cars: American Icons'
'Camión' (1985), una de las obras incluídas en la muestra 'Warhol and Cars: American Icons'
Andy Warhol - © AWF

"Pienso en mí mismo como un artista americano; me gusta esto. Es fantástico. Siento que represento a los Estados Unidos en mi arte, pero no soy un crítico social", decía Andy Warhol en 1966.

El artista pop ilustró la vida cotidiana de todo un país con sus series sobre productos y personajes famosos de la cultura popular. Las eternas repeticiones de latas de sopa Campbell, la expresión imborrable Marilyn Monroe o la elegancia de Elizabeth Taylor viven en el imaginario colectivo más allá de lo que representan. Entre los iconos de sus creaciones, hay tal vez una obsesión que suele pasar desapercibida: le fascinaban los coches.

El Warhol Museum, en la ciudad natal del artista —Pittsburgh (Pensilvania)— expone hasta este domingo Warhol and Cars: American Icons (Warhol y los coches: iconos americanos), la primera muestra centrada en la fijación que siempre sintió por los vehículos como productos de la sociedad de consumo estadounidense.

Dibujos de moda, accidentes de coche...

Casi medio centenar de pinturas, dibujos, fotografías y material de archivo, datdos entre 1946 y 1986, demuestran que Warhol mantuvo vivo ese interés a lo largo de toda su carrera. La muestra, ordenada de modo cronológico y temático, comienza con los dibujos de toque clásico y cercanos a la moda que realizó en los años cuarenta, sigue con los trabajos sobre papel que el artista relizó una década después —cuando era ilustrador de una revista— y se detiene en los grabados y los cuadros de la serie Car Crash (Accidente  de coche).

Entre las obras más llamativas de la exposición está Twelve Cadillacs (Doce Cadillacs), un grupo de pinturas que Warhol publicó en la revista Harper's Bazaar en 1962, que le había encargado un comentario visual sobre el fenómeno del icono del coche estadounidense.

De los setenta y los ochenta, los organizadores destacan grabados y pinturas basados en anuncios de Volkswagen, fotos de coches europeos (entre los que hay uno con matrícula de Madrid, de una de las escasas visitas de Warhol a España, en 1986) y un BMW M-1 pintado a mano por el artista pop en 1979.

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