Bernardo Gutiérrez
El periodista, escritor, consultor y bloguero de 20minutos.es, Bernardo Gutiérrez. JORGE PARÍS

Un libro concebido como un virus, para que se expanda y termine mutando. Es lo que el periodista, escritor y consultor de medios Bernardo Gutiérrez (Madrid, 1975) quiere que sea #24H, su último experimento, publicado en formato digital y también en soporte papel. Y bajo licencia creative commons.

Con enlaces y referencias al 15-M -el tema de fondo, el debate que nace-, es una recreación entre la ficción y la realidad de un solo día, del 16 al 17 de mayo de 2011, en el mundo "real" de Internet. El bloguero de 20minutos.es no será, a partir de este momento, el único autor de la obra: la pondrá a disposición de los lectores para que la remezclen, la cambien y la aprovechen. Un relato "infinito".

He conseguido entender su libro, ¿cree que todo el mundo lo logrará?
Creo que sí, aunque alguien que no esté acostumbrado a los blogs, las redes sociales o que no esté pendiente de estas cosas igual tarda un poco. Ya lo han leído algunos analógicos y por lo menos se han divertido. E incluso han aprendido algo.

'#24H' es navegable e infinito; ¿qué más?
Por un lado, es un ensayo que intenta replicar lenguajes y formatos digitales en otros soportes. Por otro, es una trampa contra la linealidad clásica de los relatos, entre otras cosas; alguien puede empezar a leerlo, meterse en los enlaces y no volver nunca. Es un elogio a la serendipia como el fenómeno de perderte y encontrar cosas que no esperas. Quiero reivindicar la horizontalidad y el carácter libre de Internet. Por último, también ha supuesto un poco de terapia psicológica personal.

El 15-M suena de fondo. ¿Sabía, estando metido en las redes desde hacía meses, lo que iba a ocurrir?
Estaba viendo lo que pasaba, sobre todo el mismo 15-M, cómo se estaba montando todo por abajo. Aunque llevaba desde enero muy pendiente, estaba en los foros de Anonymous, en los mismos grupos de trabajo, en N-1. Sabía que iba a ser muy grande y lo seguí en tiempo real. Pero nadie podía intuir que iba a surgir una acampada. Yo había empezado a escribir tiempo atrás, pero lo retomé y decidí entonces recrear ese paisaje perfecto, por la terapia personal, por el formato, el copyleft, la relación con las plazas y el territorio, por la ley Sinde, etc.

Esto es ficción. No intento explicar el 15-M ni ponerle etiquetas, no va por ahí¿Realidad o ficción?
Es ficción. No intento explicar el 15-M ni ponerle etiquetas, no va por ahí. Pero sí están en la atmósfera del libro algunos asuntos que nos van a tener ocupados los próximos años. También es un ejercicio de corregir el pasado y de futuribles, porque incluyo cosas que me gustaría que pasaran. #24H es un grito a la creación colectiva, un alegato a por qué el mundo del software libre y de la programación de códigos puede aplicarse a otras cosas.

Y, aunque en boca de otros, en forma de comentarios, aporta mucho contexto.
Esa era la idea, explicar algunos de los motivos por los que el 15-M ha ocurrido, algunos de los asuntos y tensiones entre la industria y los creadores, entre los políticos y los ciudadanos, entre participación y no participación. Todos estos asuntos que ha dinamitado Internet están ahí intencionadamente. Y he intentado, en ocasiones, hacerlo en un tono divulgativo.

Y con humor, porque algunas frases no tienen desperdicio.
El humor es fundamental y me ha ayudado mucho al escribir. El formato fragmentado de Twitter y de blog que he utilizado me ha permitido incluso reírme de mi mismo. Por otro lado, escribí el libro el pasado mes de julio, después del 15-M, y me fascinó toda esa parte posterior del humor, la catarsis, cómo era todo más lúdico y los carteles menos pomposos. Todo esto ha hecho que el libro sea más fluido y alivie tensiones. Además, como lector de blogs desde muchas décadas, me fascina bastante el fenómeno troll.

¿Cómo se enfrentaría Julio Verne a una narración colectiva?
Habría escritores y personajes que me gustaría resucitar para que viviesen Internet, por ejemplo, Julio Verne, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges o Félix Guattari, que murió en el 92 y que, aunque intuía todo lo que era la micropolítica, las redes y la cartografía subjetiva, no lo vivió. Cortázar habría hecho cualquier cosa con Rayuela y unos links y, probablemente, habría entendido mucho mejor Internet que alguno de los escritores de izquierdas de nuestro establishment actual.

¿Nos olvidamos a veces de lo que ocurre fuera de Internet?
Creo que por fin se está hibridando Internet con el mundo real. Hay intentos de traducir y normalizar la Red y yo, aunque no creo que sea el ejemplo de compaginar las dos cosas, tengo una vida social intensa y la mayoría de mis amigos están así. Pero hay gente que todavía ve a Internet como un mundo ajeno e, incluso, un enemigo. Yo estoy esforzándome en explicar que Internet es real, que Internet y territorio me interesa mucho más y estoy buscando puentes a través de los que la gente pueda interrelacionarse.

¿Cómo se hace eso?
El 15-O estaba cenando con un amigo argentino. Yo estaba alucinado con el 15-M, las redes distribuidas, el software libre y la revolución copyleft; y él me decía que no entendía nada. Así que a partir de ese momento intenté bajar de mi nube y explicar todo esto un poco mejor. Por ejemplo, hablando de software libre, Richard Stallman en sus libros destaca que lo más importante es la filosofía del software libre, la cooperación, que la gente colabore en vez de estar compitiendo, etc. ¿Cómo sería la democracia si funcionara como Twitter? Pues igual hay que explicarlo. Hay que esforzarse en explicar más la esencia que la aplicativa. La tecnología no es nada si no hacemos uso de ella. Un teléfono móvil en un desierto no va a ningún lado.

¿Cómo aplicamos sistemas como el crowdfunding, que tienen mucha visibilidad en áreas como la cultura, a sectores duros como la política o la economía?
Hay un proyecto interesante de Juan Freire y Antoni Gutiérrez-Rubí, manifiestocrowd, que intenta analizar la multitud, el crowdfunding, el crowdthinking y la participación. Pero todo esto tardará en llegar a las áreas que dices porque, aunque la tecnología está ahí, sigue siendo más fácil aportar un dinerito para un proyecto pequeño de un amigo o para algo que realmente te entusiasme. Al final convivirán los dos modelos: el paradigma del experto de Peter Walsh y la Inteligencia colectiva de Pierre Lévy se han equilibrado. El crowdsourcing en democracia es el gran desafío, y es tan evidente que funciona que las instituciones y los parlamentos deberían constituirse en interfaz para los ciudadanos. Falta actitud.

La Ley de Transparencia es totalmente insuficiente, un ensayo. Lo han intentado, ha sido un paso importante, pero es incompletísima¿Y otra Ley de Transparencia?
Esta ley es totalmente insuficiente, un ensayo. Lo han intentado, ha sido un paso importante, pero es incompletísima. Pero no creo que con open data y transparencia sea suficiente, se trata de lograr distribuciones transparentes, diputados con cuentas claras y participación ciudadana. Yo tengo el imaginario de la democracia en red, distribuida, todo lo que se pueda hacer con micropolítica e hiperlocalidad. Que se pueda generar un prototipo de participación en territorios cercanos y también una democracia en tiempo real. Aquí el 15-M ha sido muy importante: es un grupo de gente que se ha organizado, ha encontrado links en común y está trabajando en todo el territorio, en los barrios; pero la micropolítica se va vinculando a causas mayores. Son experimentos muy interesantes.

¿Cómo ha cambiado en un año la visión de la realidad de un vecino cualquiera?
Es complicado, porque hay un paraguas mediático que no incentiva el diálogo, que no funciona como un espejo. El coro mediático de derechas está siendo un espejo cóncavo, un callejón del gato esperpéntico que no sabe ni quiere entender. Tienen miedo de perder esa verticalidad, de que la gente haga cooperativas, haya p2p y una revolución que tumbe al Gobierno, etc. Sobre el vecino, el 15-M sí ha hecho que algunos de ellos se conozcan, ha tejido estas redes de afecto que habían desaparecido desde todo el movimiento vecinal convirtiéndose en el modelo americano del centro comercial, el coche y el sueldo.

¿Se ha aprendido también a discriminar la información?
Sí, porque el 15-M ha supuesto una subversión y una toma del poder real en cuanto a información. Se está generando mucho contenido, y una buena parte de él es bueno y está contrastado con los datos que no cuentan algunos medios. Mucha gente ya sabe discernir y ha aprendido a querer informarse mejor.

¿En qué punto está el 15-M?
Mi opinión personal es que se ha consolidado el proceso de mecanismos, identificándose incluso algunos que no acaban de funcionar, como las asambleas muy largas. Ahora, tras un año de proceso, ya se sabe dónde se quiere ir y está llegando el momento urgente de llevar a cabo cosas concretas, no ya de micropolítica y localidad de barrios, sino para cambiar una ley electoral, por ejemplo. A mi me fascina cómo el 15-M se convirtió en un meteorito que llegó al planeta Tierra, se rompió en 40.000 pedazos y cada cosa se fue a un sitio. Pero la importancia de toda esa explosión la tenían los vínculos que había entre los pedazos y que, en un día concreto, 15-O o 12-M, se volvían a juntar. Quizá el reto sea mantener esa capacidad de unión y a lo mejor este 12-M haya llegado este debate.

¿Es esto viable a nivel global?
Lo local, lo hiperlocal y la micropolítica que están funcionando en cada país se pueden exportar, no es incompatible. Una parte del 15-M sueña desde el primer día con hacer una huelga global convocada en redes sociales.

¿Y eso no es un poco utópico?
Todavía lo es, pero menos que antes. Durante la propia huelga general del 29-M hubo otras huelgas paralelas hackers, p2p, etc. Creo que convocar un día de acción global o una huelga parando el sistema por redes sociales no es un sueño tan lejano.

Ha cambiado el tipo de vínculos, que ya no son tan jerárquicos, son transversalesEn medio de toda esta colectividad, ¿dónde queda la persona, el individuo?
Yo me encerré en un piso para escribir este libro y tuve que elaborar algo inspirado en lo colectivo, en el flujo, en mis vínculos, pero detrás de eso hay un proceso de creación individual que no va a desaparecer. La de 2011 ha sido una revolución de lo colectivo, pero hay que entender el colectivo como la suma de individuos o de nodos. Lo que ha cambiado es el tipo de vínculos, que ya no son tan jerárquicos, son transversales.

¿Tiene sentido publicar '#24H' en formato papel?
Tiene sentido para experimentar un formato digital en un formato papel. Además, lo vamos a distribuir en print on demand y ya me han dicho que hay gente que lo va a querer comprar, incluso algunas librerías. Evidentemente, los enlaces los vas a tener que teclear en un ordenador; existe esa lectura incompleta, pero la digital también lo puede ser, porque te puedes perder. Quiero probar que un libro se puede publicar con copyleft, que la circulación va a ser mayor, que en digital está enriquecido y a un precio barato y que el mercado se retroalimenta. Esto no es un libro, es un troyano en el mundo editorial, un experimento de mercado. Hace tiempo tampoco encajaba el contenido de un periódico en la Red; me interesa pasar de un lado a otro.

¿Qué espera de las remezclas?
Que la gente se anime, quite no que no le haya gustado, aproveche un pedacito y lo meta en un libro, etc. Seguro que lo mejoran. De momento tenemos una sala de remezclas y después quedará todo online. La editorial (dpr-Barcelona) lo ha entendido muy bien y me ha dicho que no piense que todo esto acaba ahora. Me encantaría que alguien colgase el contenido íntegro en Internet y que el libro se continuase toda la vida.

La conclusión, entonces, es que no todos los virus son malos.
Cómo expandir un virus, del copylove, la revolución, el 15-M, del crowdsourcing o de la colaboración es lo que estoy buscando desde hace ya un tiempo.

Pues tiene trabajo.
Pues sí.

BIO. Nació en Madrid en 1975. Estudió Ciencias de la Información. Ha trabajado en medios de todo el mundo como National Geographic, Geo, El País, El Mundo, La Vanguardia, 20 Minutos, Público, La Repubblica (Italia), Expresso (Portugal), Der Tagel Spiegel (Berlín) o Primera Línea. Ha publicado un libro de viajes, Calle Amazonas, y participa en proyectos de narración colectiva como Asalto (Fundación Robo) o 15M.cc. Es el autor del blog Código Abierto de 20minutos.es y dirige la consultora Futura Media.