Los prelados españoles se encuentran en Roma en visita ad limina: la que están obligados a realizar al Papa todos los prelados cada cinco años. Durante el encuentro, el Papa cargó contra las reformas sociales del Gobierno que preside José Luis Zapatero. Volvió a criticar el matrimonio homosexual y el aborto. Además, tras la polémica por el uso del preservativo, pidió de nuevo «respeto de la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural».


La impronta que la fe católica ha dejado en España es muy profunda para que se ceda a la tentación de silenciarla»
JUAN PABLO II

La educación, clave

 Los jóvenes españoles crecen influidos por «la ignorancia de la tradición cristiana y expuestos a la tentación de una permisividad moral». «La educación integral de los jóvenes no puede prescindir de la enseñanza religiosa en la escuela, cuando lo pidan los padres, con una valoración académica acorde a su importancia».

«Confrontación social por el agua»

El Papa afirmó que el debate sobre la distribución hidrológica provoca actualmente en España una «confrontación social» y un problema porque «no se puede despilfarrar ni olvidar el deber solidario de compartir su uso». «Las riquezas no pueden ser monopolio de quienes disponen de ellas, ni la desesperación o la aversión pueden justificar ciertas acciones incontroladas de quienes carecen de las mismas», afirmó.