Logroño, encrucijada en el tiempo en tierras riojanas

  • Ha sabido adaptarse a los tiempos para convertirse en localidad moderna.
  • Logroño es punto de acogida de peregrinos del Camino de Santiago.
  • Tiene un innegable encanto para los amantes del buen comer y beber.
El Puente de Piedra de Logroño.
El Puente de Piedra de Logroño.
WIKIPEDIA/jynus
El Puente de Piedra de Logroño.

Logroño está situada a orillas del río Ebro, entre los viñedos en los que nace el mundialmente reconocido vino de Rioja. Es una ciudad que ha sabido adaptarse a los tiempos para convertirse en una localidad moderna, punto de acogida de peregrinos y con un innegable encanto para los amantes del buen comer y beber.

Primera mañana

10.00 De paseo por la calle Portales

Iniciamos nuestro recorrido en la Casa de los Chapiteles. El antiguo Palacio de los Jiménez de Enciso fue el ayuntamiento durante 115 años, hasta 1980. Ahora es la sede del Instituto de Estudios Riojanos y acoge una sorprendente biblioteca, de entrada libre, y una librería con libros, revistas y demás publicaciones en torno a Logroño y La Rioja.

Avanzamos por la calle Portales –una de las principales arterias comerciales de la ciudad– hasta la Concatedral de Santa María de la Redonda (abierta de lunes a sábado de 8.00 a 13.00 h y de 18.00 a 20.45 h, y los domingos, de 9.00 a 14.00 y de 18.30 a 20.45 h).

La concatedral cuenta con tres naves y un  cuerpo central gótico (del siglo XV) reconstruido posteriormente. A primera vista la iglesia no es redonda pero, al parecer, se levanta sobre un templo románico que tenía planta poligonal o redonda y por eso genera ese curioso efecto. Lo más destacable es la Portada de los Ángeles, del siglo XVIII, que queda enmarcada por las torres de San Pedro y San Pablo, popularmente conocidas como Las gemelas, aunque entre las dos hay algo más de dos metros de altura de diferencia.

11.00 Escena y productos de la tierra

Después de la visita, cruzaremos la explanada de la concatedral y seguiremos por la calle de las Carnicerías, que desemboca en la plaza de Francisco Martínez Zaporta. En esta plaza encontramos el histórico Teatro Moderno, reconvertido en un multicine y en un espacio cultural multidisciplinar: Área Loft Teatro Moderno. Ahora una de sus máximas atracciones es tomarse un tentempié en el emblemático Café Moderno. Aquí suele haber un gran ambiente y se convierte en un buen mirador para observar a los transeúntes riojanos.

Por este café –un negocio familiar, fundado en 1916– ha desfilado una buena parte de las estrellas del arte escénico de nuestro país y también sirvió como localización en el clásico de José Antonio Bardem, Calle Mayor. Por la mañana parece un local tranquilo pero todo cambia por la noche, cuando la clientela se transforma para darle un colorido y un tono especial. Además, ¿cuántos cafés tienen su propio himno? Todos los viernes y sábados, a partir de medianoche, en el café suena la canción Fibrade pájaro, de Daniel Bravo, entonada, con mayor o menor acierto, por lo parroquianos. Una experiencia que merece la pena.

Giramos a la derecha por la calle Capitán Gallarza, en dirección a la calle Portales. Retrocedemos unos metros hasta la confluencia con Sagasta y seguimos a mano derecha hasta encontrarnos con el Mercado de San Blas (abierto de lunes a viernes de 7.30 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 h; sábados, de 7.30 a 14.00 h). Esta plaza de abastos se alza donde antiguamente se encontraba la iglesia del mismo nombre, derruida en 1837 para dar paso a la plaza de la Verdura, donde encontramos los mejores productos de la huerta riojana. En el exterior, se hallan algunas de las tiendas más originales de Logroño, como La Casa del Pimentón, en la que Enrique Gil Lázaro vende con esmero azafrán, miel, especias, hierbas y, obviamente, pimentón, o la cestería La Casa del Corcho.

Nos dirigimos nuevamente hacia la calle Portales y avanzamos hasta encontrarnos, a mano izquierda, con la plaza de San Agustín. En este agradable enclave tomamos un aperitivo en una de sus terrazas frente al Palacio de las Comunicaciones, una antigua oficina de Correos que fue inaugurada en 1932.

13.00 Logroño, ciudad amurallada

Cruzamos la calle de San Agustín a la izquierda y pasamos por delante del señorial edificio del siglo XVIII que ocupa el Museo de La Rioja (en pleno proceso de reformas, pero abrirá sus puertas a finales de 2012).

Al llegar a la calle Once de Junio, giramos a la derecha y caminamos unos 300 metros hasta la confluencia con la calle del Norte. Aquí se encuentra el último vestigio de la antigua muralla, el Cubo del Revellín (un imponente puesto defensivo artillero que ha sobrevivido desde el siglo XVI). Hoy por hoy, está reformado y se pueden concertar visitas guiadas. A sus pies se conserva la Puerta del Camino, con los escudos del emperador Carlos V y de la ciudad en su fachada. Esta puerta es conocida porque era la que daba acceso a la ruta jacobea.

14.00 Del pentagrama al menú

Seguimos hacia la izquierda por la calle del Norte, dejamos atrás el edificio del Gobierno Militar y tomamos Marqués de Murrieta. En la primera calle giramos a la izquierda. En la calle Guardia Civil número 9 se halla el restaurante Kabanova donde pararemos a comer. Un sitio muy popular en la ciudad, que está inspirado en la ópera homónima del maestro checo Leos Janacek, y ostenta una mención del Colegio de Arquitectos. Este curioso comedor fusiona la elaboración y calidad de la cocina tradicional con un toque de sofisticación más que recomendable.

Primera tarde

16.00 Un paseo por el Espolón

Regresando por la calle Once de Junio y bordeando lo que sería la antigua muralla, proseguimos por la zona comercial de Bretón de los Herreros, caracterizada por las terrazas de los bares, aunque apenas hay tiendas. Se trata de un agradable paseo de un cuarto de hora, con final en El Espolón (el parque es el corazón verde de la ciudad desde inicios del siglo XIX). En él nos encontraremos con el Paseo de la Rosaleda, el monumento a Espartero y, enfrente, el neoclásico escenario de La Concha del Espolón. Este escenario es uno de los lugares más habituales para celebrar conciertos y donde, en las fiestas de San Mateo, tradicionalmente se realiza la ofrenda del primer mosto del año a la Virgen.

Abandonamos el parque por la calle Vara de Rey, justo frente del Palacio de la Comunidad Autónoma. Giramos a la izquierda y nos dirigimos a otra de las arterias de la ciudad, la avenida de la Duquesa de la Victoria, donde podemos detenernos ante el Instituto Sagasta.  Construido en 1895, es una de las representaciones máximas del legado del ex presidente liberal y ciudadano ilustre de la capital riojana, Práxedes Mateo Sagasta.

17.30 Atardecer en la Judería y zona de Villanueva

Rodeamos el edificio por las avenidas de Juan XXIII y la Paz hasta la avenida de Navarra. Aquí nos encontramos con la antigua Judería, formada por sus siete calles estrechas (Yerros, Hospital Viejo, La Brava, Horno, Baños, San Roque y San Gil). Este conjunto de calles delimita la cuadrícula formada por el Muro de Cervantes, la avenida de Viana, la mencionada avenida de Navarra y la calle Rodríguez Paterna (se le conocía como Villanueva y, antiguamente, Calle Real).

Tras retroceder en el tiempo callejeando, giramos a la izquierda por Baños para girar de nuevo a la izquierda. Estamos en la calle de San Bartolomé. Al final de ella se encuentra la Iglesia de San Bartolomé (abierta para visitarla de lunes a domingo, de 11.30 a 13.45 h y de 19.30 a 20.30 h). Catalogada como bien cultural protegido en 1866, se trata de una espectacular obra gótica del siglo xiii, reconstruida en el xv y con una torre de base cuadrangular y estilo mudéjar del xvi. Es una visita que muchas veces se pasa por alto cuando se visita Logroño y, sin embargo, sería una lástima no dedicarle unos minutos.

19.00 De pinchos por San Juan

Salimos por la izquierda y, casi sin darnos cuenta, ya volvemos a estar en nuestro punto de partida: el nacimiento de la calle Portales. Comienza a caer la tarde y podemos reponer fuerzas dando cuenta de los tradicionales pinchos, acompañados por un buen vino de la tierra. Iniciamos nuestra ruta en la calle San Juan y, a continuación, recorreremos la travesía y calle de Ollerías. El destino final, a tan solo diez minutos andando, es la famosa zona de la Laurel.

21.00 Regreso a la senda

La calle Laurel, también conocida como la "senda de los elefantes", es el epicentro del chiquiteo logroñés, de visita y experiencia inexcusable. La ruta del chiquiteo está formada por una pequeña zona que incluye la calle y la travesía Laurel, San Agustín, Albornoz y Capitán Gallarza. Los bares ya empiezan a estar llenos al final de la tarde, así que solo es cuestión de entrar en uno y dejarnos sorprender por creaciones como los gargonitos, carne picada de ternera y lomo, en el Gárgonich, los zorropitos en La Gota de Vino, el tío Agus, chistorra, lomo y la ultrasecreta salsa de la abuela Damiana, en Lorenzo o el reconocido jamón ibérico de Pata Negra. Y después, lo mejor es tomar una copa en un buen ambiente como el del ya mencionado Café Moderno.

Segunda mañana

10.00 Visita a una bodega

Encontrarse en La Rioja y no dejarse seducir por sus vinos sería un gran error. Sin necesidad de moverse de Logroño, cruzando el Ebro por el Puente de Hierro,  iniciamos nuestro segundo día en las Bodegas Franco-Españolas. Su origen se halla en la filoxera, una plaga que, en la segunda mitad del siglo XIX, asoló los viñedos franceses, lo que provocó el traslado de viticultores de la zona de Burdeos a La Rioja. Sus instalaciones ocupan más de 59.000 metros, en los que podemos conocer, copa en mano, cómo se producen los mejores vinos de la zona, disfrutar de una cata recomendada y pasarnos por su vinoteca.

12.00 Paseo por el Ebro y su parque

Acto seguido, cruzamos de nuevo el Ebro por el Puente de Piedra de San Juan Ortega, lo que nos devolverá al casco antiguo de la ciudad. Proseguimos nuestro agradable paseo hacia la derecha por la calle del Norte hasta reencontrarnos con las Murallas del Revellín.

13.30 El colofón a una mañana temática

Continuamos por la calle Once de Junio y giramos a la izquierda por Marqués de San Nicolás. En el número 136 de esta calle se encuentra El Rincón del Vino, donde repondremos fuerzas después de una mañana de constante paseo. Siguiendo la tradición de su establecimiento familiar en Ezcaray, este restaurante ofrece además de los clásicos caparrones (alubias rojas del valle del Oja) y platos a la brasa, fórmulas menos tradicionales, con presentaciones modernas marinadas con los vinos de Rioja.

Segunda tarde

16.00 El espíritu jacobeo riojano

Ya con el estómago lleno, recorreremos las calles que, aunque mucha gente no sepa, dieron origen a la actual ciudad de Logroño, fruto de la influencia del Camino de Santiago. Desde el restaurante, regresamos por Marqués de San Nicolás (también conocida como la calle Mayor) hasta el edificio del Parlamento de La Rioja. Anteriormente fue un convento -aún conserva su portada barroca del siglo xvii- y una tabacalera, oficio que recuerda una escultura que rinde homenaje a los antiguos trabajadores.

Abandonamos la calle Mayor para proseguir hacia la izquierda por otra de las vías más antiguas de la ciudad, la calle Barriocepo y alcanzamos la Parroquia de Santiago el Real (abierta de 8.00 a 13.15 h y de 18.30 a 19.00 h). Levantada en honor al Apóstol, es una de las iglesias más antiguas de la ciudad, como lo atestigua su capilla subterránea del siglo XVI, base de la nueva edificación. En su entorno destaca la fuente de Santiago y la plaza homónima, pavimentada con una reproducción del Juego de la Oca con motivos referentes al Camino de Santiago. Cabe recordar el origen medieval de este juego, para algunos, relacionado con secretos esotéricos que están vinculados con la ruta jacobea y los caballeros templarios.

17.00 De paseo por los orígenes de Logroño

Continuamos a la derecha por la prolongación de la calle Boterías y cruzamos Sagasta hasta encontrarnos con la calle más antigua de la ciudad: Rúavieja. Se trata de una arteria de 500 metros, totalmente restaurada, en la que encontraremos la Ermita de San Gregorio, la bodega de La Reja Dorada, la Casa de la Virgen y el Albergue de Peregrinos, testigo del paso de los fieles rumbo a Compostela.

Si tomamos la Travesía del Palacio a la izquierda, podremos visitar la  Iglesia Imperial de Santa María de Palacio (abierto de sábado a jueves de 9.00 a 13.30 y de 16.00 a 18.00 h; viernes, horario ininterrumpido). La iglesia se edificó en los siglos XII-XIII, fecha a la que también se remonta su característica aguja octogonal.

18.00 De compras por Las Cien Tiendas

Ya va siendo hora de pensar en las despedidas y en las inevitables compras. Abandonamos por unas horas el casco antiguo. Dejamos atrás el Espolón y entramos en la ciudad nueva, donde se halla la zona comercial Las Cien Tiendas; un espacio delimitado por la proliferación de locales de cualquier ramo en las calles Calvo Sotelo, avenida Juan XXIII, Doctores Castroviejo y Ciriaco Garrido o Capitán Cortés. En esta zona podemos encontrar de todo: moda, complementos, belleza, electrodomésticos de alta gama y ocio. Por algo Logroño es considerada como una de las principales capitales comerciales de España.

Satisfechos por el resultado, y seguramente cansados de tanto caminar, volvemos a la zona de la calle del Laurel, concretamente al número 3, en solo diez minutos.

21.00 Emulando a Hemingway en la mesa

Aquí se encuentra uno de los emporios de la buena mesa riojana: el centenario restaurante Cachetero, recomendado por la Guía Repsol. Fundado en 1910 y regentado desde entonces por la familia Arechinolaza, durante este tiempo ha cautivado con su bacalao al ajoarriero, su menestra de verduras o sus patitas de cordero a comensales ilustres como Ernest Hemingway, Jacinto Benavente, Celia Gámez, Anthony Quinn o miembros de la familia real.

Para despedirnos de Logroño, nos podemos acercar a alguna de las zonas de copas cercanas, en Marqués de San Nicolás o en la avenida de Duquesa de la Victoria. Será la guinda perfecta a una gratificante estancia.

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