El 15-M prepara su aniversario un año después de sacudir la resignación ante la crisis

Asamblea general en Sol.
Asamblea general en Sol.
EFE/Alberto Martín

Trescientos sesenta y cinco días después de la explosión de un movimiento que sacudió la resignación ante la crisis y armonizó la lucha social contra la destrucción del Estado de Bienestar, el 15-M prepara su primer aniversario. El objetivo del #12Mm15m será reivindicar la complicidad de una sociedad damnificada por la recesión que no se siente representada en la gestión de la misma y repetir el éxito de 2011.

Este año, la experiencia reemplazará la espontaneidad de mayo de 2011. Entonces, un grupo de jóvenes convocaba una rueda de prensa en el Ateneo de Madrid  para alentar a los ciudadanos a acudir a una manifestación contra el sistema político y económico. En esa cita se escuchó por primera vez Democracia Real Ya. Fabio Gándara. O 'No somos Mercancía en manos de políticos y banqueros'. Tres conceptos que se convertirían días después en marca inalienable del 15-M. Aunque sea premisa prioritaria del movimiento no señalar héroes o protagonistas.

Nada hacía presagiar la revolución.  La rueda de prensa había sido deficitaria de periodistas –solo siete habían acudido entonces al Ateneo- y las primeras fotos mostraban a un grupo de filántropos veinteañeros detrás de una pancarta que rezaba 'Toma la Calle 15.05.11'. Nadie podía prever que la ira estaba en proceso de ebullición.

Sin embargo, miles de personas acudieron a la convocatoria en 50 ciudades y demostraron que España era un hervidero malestar social e indignación global. El libro Indignaos, del escritor francés Stèphane Hessel, la demostración de que la colectividad podía transformar el sistema –Primavera Árabe- y la falta de perspectivas fueron el prólogo de la Spanish Revolution y, posteriormente, la revolución global.

Esa noche, treinta personas permanecieron en la Puerta del Sol. Y la siguiente madrugada, más de cien indignados se habían instalado en el Km 0. Nadie sabía cuál era el objetivo. Solo había aptitud y la idea de permanecer visibles para que la insurrección espontánea no quedase en anécdota. Las dos primeras noches fueron caleidoscópicas. Las personas se reunían en pequeños grupos, se intercambiaban y dialogaban sobre democracia. Desafección institucional. Descontento social. O apatía política. En esas primeras horas de desconcierto y madrugada se evolucionaba en función de las necesidades.

Las primeras comisiones

Y así se diseñaron las primeras comisiones. Infraestructuras surgió para reorganizar a las personas que velaban la Puerta de Sol. Y la Comisión de Comunicación se creó para dar respuesta a los primeros periodistas que se acercaban al Km 0. Pero, entre tanta incertidumbre, la actuación policial fue el estímulo definitivo del movimiento. Agentes de la Policía Nacional irrumpieron la segunda madrugada en Sol y desalojaron la plaza. Los indignados ejercieron resistencia pasiva –punto polémico en el nuevo Código Penal que última Gobierno - y se vivieron momentos tensos.

Los vídeos del desalojo que algunos testigos subieron a Internet y la concentración espontánea en Plaza Castilla para exigir la libertad de los 19 jóvenes que habían sido detenidos, fueron clave para impulsar el movimiento al día siguiente. Miles de personas se concentraron esa misma tarde en Sol y ya no se irían hasta el desmantelamiento del campamento el 12 de junio. La Puerta de Sol se convertía en símbolo y emblema de la revolución.

El primer punto de inflexión del movimiento se produjo el 19 de mayo. Ese día la Junta Electoral declaraba ilegales todas las concentraciones y reuniones convocadas para el sábado 21 –día de reflexión- y el domingo 22elecciones municipales-. Los indignados decidían no manifestarse pero sí mantener la acampada amparándose en el derecho de reunión pacífica y sin armas. Y un día más, miles de personas volvieron a echar un pulso al sistema.

Los medios de comunicación internacionales empezaron a centrar la atención en Sol. The Washington Post dedicaba su portada a las protestas bajo el título 'Una primavera de frustración en España' y The New York Times destacaba a Democracia Real Ya como el movimiento instigador de la protesta y comparaba a sus activistas con los grupos prodemocráticos en el mundo árabe. En ese momento el 15-M era ya irrefutable. La política había regresado a las conversaciones de sobremesas. Y la economía se había convertido en cuestión de Estado. Las acampadas espontáneas en las principales ciudades de España fluían con relativa naturalidad. Y asambleas multitudinarias intentaban alcanzar un acuerdo de mínimos consensuado.

Sin embargo, el 27-M se produce el segundo punto de inflexión. Mossos irrumpen en Plaza Catalunya de Barcelona y desalojan a los jóvenes acampados. Los indignados denuncian el uso desproporcionado de la fuerza y el Conseller de Interior, Felip Puig, se sitúa en el centro de la polémica al defender la actuación policial. Esta intervención reaviva las protestas, impulsa el espíritu solidario y el 15-M alcanza –al fin- cuatro líneas de debate.

El acuerdo de mínimos tarda en producirse porque se exige unanimidad y las asambleas son multitudinarias: en Sol llegan a celebrarse reuniones con más de 3.000 personas. Los cuatro puntos en común son: Reforma electoral encaminada a una proporcionalidad real; lucha contra la corrupción, separación efectiva de los poderes públicos y creación de mecanismos de control ciudadano para exigir responsabilidades políticas.

Fin de la acampada de Sol y nuevas concentraciones

El 15-M toma dos decisiones que serán clave para el futuro del movimiento. Descentraliza la acampada de la Puerta de Sol y las asambleas se trasladan a los municipios para promover la intervención directa en los barrios. Y DRY anuncia una manifestación a nivel internacional el 15 de octubre (15O) bajo el lema 'Unidos por un cambio global'. Las ideas fluyen y la utopía se mantiene inmutable, sin embargo, la fatiga debilita los ánimos de los acampados.

La convivencia se resiente, episodios aislados amenazan con dinamitar la fuerza del movimiento y determinados medios de comunicación utilizan los problemas internos para desacreditar  el espíritu del 15-M. Los acampados debaten sobre la reestructuración de la acampada y finalmente deciden levantar el campamento el 12 de junio. Abandonar Sol para continuar en Sol.

El deterioro del campamento no hace mella en el espíritu del 15-M. La manifestación convocada el 19-J es un éxito. Más de 100.000 personas salen a la calle en diferentes ciudades españolas y el movimiento mantiene  su relevancia. El siguiente pulso global es el 15-O. Bajo el lema 'Disculpen las molestias, esto es una revolución' centenares de miles de personas se manifiestan en más de 350 ciudades de 45 países. El próximo sábado, 12-M, un año después de la utopía democrática, el 15-M volverá a intentar agitar la revolución.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento