Del 15-M al 12-M: un año de politización, triunfos, fracasos, esfuerzos y lucha a pie de calle

  • El movimiento 15-M celebra esta semana su primer aniversario.
  • Analizamos su evolución en ciudades pequeñas, grandes, colectivos diferentes y ámbitos distintos; también sus logros concretos y sus problemas.
  • El próximo 12 de mayo 160 ciudades del mundo están llamadas a 'tomar la calle'.
Los acampados de Sol, durante una de sus asambleas en 2011.
Los acampados de Sol, durante una de sus asambleas en 2011.
Alberto Martín / EFE

El 15-M cumple esta semana un año oficial de vida. Oficial, porque el fondo de algunas de sus reivindicaciones ya poblaba antes las cabezas de muchos ciudadanos, españoles o no, quizá desde que estalló la crisis en 2008. Hoy, recordando las primeras movilizaciones, es posible que cada una de las personas que se ha sentido alguna vez parte del movimiento tenga su propia versión sobre la evolución de este fenómeno social. De hecho, todos la tienen.

El 20 de mayo de 2011 un grupo de personas en Ávila decidía salir a la calle después de asistir "perplejos" durante cinco días a todo lo que estaba ocurriendo a solo 100 kilómetros de allí, en Madrid. En esa primera manifestación hubo entre 1.600 y 2.000 personas, algo "impresionante en una ciudad tan pequeña", explica a 20minutos.es Jaime, miembro de Acampadaavila.

La primera noche la pasaron a la intemperie; después, acamparon, pero solo les duró una semana por una cuestión de "salud del movimiento" y porque la gente "estaba empezando a entender las cosas al revés". Desde entonces, el "esfuerzo" de unos pocos ha tirado del carro. "Los grupos de trabajo continuaron, pero al no tener el contacto físico diario mucha gente empezó a irse y a pensar que aquello no servía", añade. Hubo problemas de todo tipo, como en todas partes.

Ahora mismo el movimiento se sostiene gracias a 10/15 personas, aunque "activos" de verdad solo hay cinco y su desgaste es evidente. Allí la "mayoría" de la gente opina que el 15-M "al principio estaba muy bien y luego se desvirtuó", dice Jaime, aludiendo al conservadurismo de una ciudad gobernada siempre "por la derecha". Pero no se rinden, "no es cuestión de número".

La lucha, insiste, es "diaria" y ha dado sus frutos. "Hemos conseguido que se nos escuche, contar a la gente cosas que no sabían sobre ciertos políticos, han surgido grupos de trabajo como el de la AP6, hemos unido fuerzas en Castilla y León y tejido una red", dice Jaime. "Eso que dicen de que no sabemos hacia dónde vamos es una falacia, yo tengo en la cabeza lo mismo que hace un año", apostilla.

Un logro: la politización de la sociedad

A más de 400 kilómetros al sur de Ávila, en Málaga, ha sido clave en todo este tiempo "la mezcla entre el acontecimiento y la construcción de espacios organizativos democráticos", dice Nico. Este joven argentino lleva diez años en España y participa en Democracia Real Ya en la ciudad andaluza.

Reconoce que el trabajo y la evolución del 15-M allí ha tenido "sus más y sus menos", pero incide en que el movimiento sigue "vivo y coleando". ¿Cómo? "Hay una comisión de educación económica que está funcionando muy bien, una de sanidad que está haciendo un seguimiento del tema de los recortes articulándose con profesionales del sector, etc.".

Se organizan en asambleas de barrio, hay una coordinadora o interasamblea, distintas comisiones y, claro, el espacio de DRY Málaga. Democracia Real Ya fue quien convocó a salir a la calle el 15-M del pasado año a nivel nacional; aquella fue una de las movilizaciones "más grandes" que ha vivido Málaga.

Entre lo conseguido por el movimiento en Málaga, Nico destaca, en primer lugar y en general, "una politización muy grande de la sociedad"; después, la paralización de varios desahucios, la creación de huertos urbanos en barrios, las presiones al Gobierno de la ciudad "para que haga políticas para los ciudadanos" y, por qué no, su granito de arena en las últimas elecciones autonómicas. "Ha sido muy fructífero", concluye, "la gente está receptiva".

Dispersión y erosión. Y avances

Saltamos a los focos mediáticos, a las grandes capitales. Barcelona ha sido quizá la que proyecta una imagen más complicada. Las cargas en el desalojo en la Plaza de Cataluña, por ejemplo, no son fáciles de olvidar. Pero no todo ha sido eso. Aitor, de DRY Barcelona, que trabaja también en la rama internacional del movimiento, relata a 20minutos.es que la "dispersión" del trabajo y del movimiento en la ciudad ha lastrado bastante al 15-M. La descentralización en los barrios no se ha compensado "como en Madrid" con una asamblea general de puesta en común que valide decisiones.

Hay colisiones entre los barrios -que, por otra parte, tienen una función "muy importante"- y los grupos de contenidos temáticos que quedaron tras la acampada original. Hay duplicidades, muchos canales de comunicación. Las acciones, además, tampoco se han coordinado bien: "Hemos tenido semanas en las que había manis cada día o exactamente la misma acción en distintos barrios. ¿No podemos hacer una semana de contenidos y hablamos todos de lo mismo?", se pregunta. La erosión ha sido considerable, pero también se ha avanzado mucho.

Por ejemplo, en el discurso. Se "hartaron" de que les dijeran que no centraban el tiro, que no sabían qué querían, por eso aquellas primeras reivindicaciones se han transformado un año después en cinco puntos muy concretos que llaman a tomar la calle el 12-M: "Ni un euro más para rescatar a los bancos; Educación y Sanidad públicas y de calidad; No a la precariedad laboral, no a la reforma; Por una vivienda digna garantizada; y Renta universal básica". Es una especie de rescate al ciudadano en el que llevan pensando meses. Son puntos concretos y "claros", para que la gente los entienda, "es lo que necesitamos ahora".

La 'mitosis' en Democracia Real Ya

Para Aitor, la latencia del 15-M ha estado en las "comunidades" generadas y en cómo sus participantes han sido capaces de organizarse "para gestionar en común nuestras vidas y bienes". Internet ha sido crucial, en Barcelona, en Ávila, en todas partes. Las redes sociales, comunes y propias (como N-1), han jugado un papel imprescindible a la hora de vertebrar el funcionamiento del movimiento. "La Red te permite un espacio continuo de trabajo, es la superación de los costes de participación en la escala espacio-tiempo". También con sus más y sus menos, pero con las ventajas primarias de la "horizontalidad y la participación".

Este miembro de DRY Barcelona se refiere también a uno de los problemas más comentados dentro y fuera del 15-M, ficticio o muy real. El del liderazgo. La potencia del movimiento, opina, reside en que nadie "puede cortar cabezas". "No hay cúpulas", explicaba hace unos días a 20minutos.es otro miembro del 15-M después que hacerse público que la Policía Nacional ha destinado un equipo especial a vigilar a sus supuestos dirigentes. Pero sí ha habido en este tiempo caras, referentes, al menos en los medios de comunicación. Y muchos de ellos eran, precisamente, de DRY, grupo que en los últimos días ha sufrido una sonada mitosis.

Un grupo de integrantes de DRY decidió constituirse en asociación y el resto los "expulsó". Una de esas cinco cabezas visibles, que han arrastrado a otra mucha gente -unas "200 personas"-, es Pablo, que cree que en parte del 15-M existe un evidente "miedo al fracaso", a cometer errores que afecten a todos, aunque opina que esas "dos almas" del movimiento, la que siempre ha defendido que no quería llegar a ser ni una asociación ni un partido, y la que sí pensaba en algo similar como una salida, "siempre han coexistido". "Qué mejor que hacer una estructura", defiende, "lo que no quiere decir que el movimiento puramente asambleario no se conserve".

Las primeras asambleas multitudinarias en la Puerta del Sol de Madrid, con 4.000 y 5.000 presentes, vivieron debates muy extensos sobre la idoneidad o no de llegar a tener una representación social o política concreta, de tener personalidad jurídica. Siempre ganó el no. A nivel interno, DRY, que funciona a través de nodos territoriales y temáticos, ha tenido muchos problemas a la hora tomar decisiones. El cisma, para algunos, estaba más que anunciado.

Pablo asegura que su grupo escindido "echará a andar" y que tras el 12-M se tomará una decisión de futuro en firme: "Si no conseguimos nada, a lo mejor es que nos hemos equivocado", asegura. Pero es optimista, cree que aparecerá gente nueva que les apoye. Otra de sus críticas al 15-M es que hay cierta gente -no toda, recalca- que confunde el fin con el medio, y "la movilización es un medio". Aunque también señala la gran virtud: "El movimiento sorprende, muchos dijeron que no iba a tener fuerza". "Yo sigo en mi lucha", termina.

Madrid: en las plazas y en la Red

En Madrid, la plaza más grande y, a priori, burocrática, esa lucha mezcla un activismo en la calle y otro en Internet, donde el 15-M "maneja muy bien las herramientas", explica Marta, de Difusión en Red de Acampadasol, que confirma que nunca ha habido "una voz unitaria sobre cómo participar".

El 15-M, dice, "es un caos que no tiene orden ni jerarquía", por eso la gente aporta desde su asamblea de barrio o, de una forma igualmente "válida", desde la Red, en foros, asambleas virtuales, webs y otras vías, siempre que eso "lleve después a alguna parte". En la capital se ha vivido un gran "proceso de aprendizaje" en el último año, "probablemente hay menos gente ahora que se identifica con el 15-M en relación a aquella primera semana, pero esa gente ya está organizada y tiene una cultura participativa común que le lleva a ser más eficiente", comenta.

En eso ha consistido el trabajo discreto del movimiento, más allá de las manifestaciones que cada cierto tiempo ayudan a la necesaria "visibilidad", sobre todo en Madrid, que es el centro neurálgico de la protesta en España. Los ejemplos, de nuevo: 19-J, 15-O e incluso la huelga general. "El resto del tiempo la gente quiere organizar su trabajo de forma cómoda, en su grupo de afinidades". Y eso se ha conseguido llegando a "señores normales" en plazas de barrios que han encontrado sentido a algunas tesis del movimiento tras renegar de políticos, sindicatos y demás.

¿Qué cosas tangibles ha logrado el 15-M en Madrid? Además de las acciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, muy activa también en esta ciudad paralizando desahucios, la Plataforma contra la privatización del Canal de Isabel II ha crecido en número, en apoyos y en capacidad de convocatoria; las Brigadas de observación de derechos humanos, por otra parte, dan ahora "talleres" vecinales y hay muchos brigadistas atentos a "redadas racistas".

"Las asociaciones de barrio, que en Madrid tuvieron un período muy fuerte en los 70 y 80, se convirtieron después en oficinas con un señor sentado en una silla recibiendo subvenciones", añade Marta. Hoy, muchas de esas asociaciones han visto lo que pasa en los barrios, que "el punto  fuerte está en la asamblea"; y cooperan. Así, dice, se generan los estados de opinión.

La juventud ya no es 'Nini'

La universidad ha sido otro de los lugares en los que se ha notado la evolución del movimiento 15-M. En todo el país. Pablo, de Juventud Sin Futuro, explica a 20minutos.es que nadie ya "es capaz de argumentar que la juventud es Nini", aunque haya quien la "criminalice" de serie.

Las protestas en las universidades se relajaron mucho tras las movilizaciones contra el Plan Bolonia. "Es complicado ser activista con planes de estudios tan estrictos", asegura, pero grupos como Toma la Facultad han contribuido reactivar las protestas, alimentadas por decisiones políticas como la subida de tasas, que provocan desde endeudamientos hasta abandonos, añade.

En opinión de Pablo, el 15-M ha conseguido mucho en este año. "Se ha señalado a los culpables de la situación, pero no hemos conseguido pararles", reconoce, apuntando a que el largo plazo sigue siendo el objetivo, "no se puede pasar de cero a cien en poco tiempo, las cosas no se modifican de la noche a la mañana. Pero sí ha habido un cambio de conciencia y el análisis es muy positivo". También cita logros concretos, como la recién inaugurada Oficina precaria, para luchar contra la precariedad laboral, o los bancos de tiempo. El año que viene, augura, "veremos más movimiento en las universidades".

Por último, toca hablar del concepto global del 15-M. Ese discurso de amplitud de miras -del 99% contra el 1%- que ha calado en varios lugares del mundo, explica Aitor (DRY Barcelona), es "útil para analizar las relaciones económicas" existentes y "marcar claramente quiénes son los enemigos". ¿Se ha conseguido un movimiento global? Duda. En difusión sí, aunque la estructura de trabajo "no ha cristalizado de la misma manera" en todas partes. "Hay que entender todas las coyunturas, las relaciones de fuerza y la diversidad". De momento, el 12-M están convocadas a tomar la calle, al menos, 160 ciudades del mundo.

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