La diferencia estriba en que las licencias CC van dirigidas a otra clase de contenidos creativos: música, películas, literatura, sitios web, información, etc. Ahora, es el autor es el que pone los límites a los derechos sobre su obra.

La filosofía del Creative Commons se aleja del estricto “todos los derechos reservados” para derivar en el lema “algunos derechos reservados”, del copyright, al copyleft.

Una obra que se acoja a una licencia de Creative Commons, podrá ser copiada y distribuida, siempre que se reconozca la autoría y bajo las condiciones especificadas en los distintos modelos de licencias, que van desde la opción “dominio público” a aquellas modalidades que limitan el uso comercial y las modificaciones permitidas en la creación original.