Los "victorinos" cierran los encierros de San Fermín con una carrera veloz y accidentada

Las claves:
  • Era el último encierro de los Sanfermines 2006.
  • Hubo caídas, pero no empitonados.
Un 'victorino' embiste a un mozo en el último de los encierros de los Sanfermines 2006.
Un 'victorino' embiste a un mozo en el último de los encierros de los Sanfermines 2006.

Los toros de la ganadería cacereña de Victorino Martín han protagonizado el octavo y último de los encierros de los Sanfermines 2006 con una veloz carrera en la que se registraron varios golpes y caídas pero en la que al parecer no hubo empitonados, aunque sí algún varetazo.

Dos minutos y veinte segundos tardaron los toros en completar el recorrido del encierro en la segunda participación de esta ganadería en la Feria del Toro de Pamplona, que finaliza esta tarde con los diestros Pepín Liria, Luis Miguel Encabo y Antonio Ferrera.

La manada partió a las 8:00 horas de los corrales de Santo Domingo agrupada y encabezada por los mansos aunque, en cuestión de segundos, se adelantó uno de los astados que poco a poco fue ganando terreno a sus hermanos para hacer en solitario toda la carrera.

Momentos de peligro

Fue este "victorino" el que mayores momentos de peligró creó, no solamente por la velocidad que imprimió, sino también porque constantemente se fijaba en los corredores, hacia quienes lanzaba repetidos derrotes.

Este comportamiento provocó numerosas caídas entre los mozos, que intentaban zafarse de sus cuernos, mientras el resto de la manada proseguía su camino sin más incidencias que los sustos y trompicones típicas de un encierro.

Tras haber superado los primeros tramos, en la Cuesta de Santo Domingo, Plaza del Ayuntamiento -donde un joven fue golpeado contra el vallado- y Mercaderes, los "victorinos" llegaron a la curva de la Estafeta, en la que un corredor que intentó esquivar al toro adelantado se dio un fuerte golpe contra la fachada de un edificio y quedó inconsciente en el suelo.

Esta curva fue superada por los bureles sin que ninguno de ellos resbalara ni cayera al suelo, imagen que se ha repetido en esta edición de las fiestas frente a lo que era habitual en años anteriores.

En Estafeta, donde actuó como pastor Victorino Martín García, hijo del ganadero, el primero de los toros aumentó la distancia con sus hermanos, que se iban estirando y dejando huecos entre ellos para el lucimiento de los mozos.

Así completaron también el tramo de Telefónica -donde un par de corredores sufrieron sendos varetazos- y del callejón de la plaza de toros, donde el primero se abrió hacia la derecha mientras el resto de la manada daba media vuelta por la izquierda, aunque los dobladores no tuvieron excesivos problemas para llevarlos a los chiqueros.

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