«Pensaba disfrutar a tope de la jubilación»

Recién jubilado, acompañaba cada día a su mujer al trabajo. Le encantaba cantar.
Hipólito Muñoz Algava.
Hipólito Muñoz Algava.
Hipólito era un lector empedernido. «Se ha dejado un libro a mitad, La dama del Nilo», cuenta su hija Gracia. Aprendió a leer y a escribir él solo y su afán de superación le llevó a pasar de albañil a profesor en escuelas taller.Se jubiló hace sólo año y medio y, desde entonces, acompañaba cada día a su mujer al trabajo, y la recogía a mediodía. Mientras, le encantaba darse un paseo por la plaza Redonda, puro en mano.

Tenía muchos planes porque, dice su hija, «mi padre decía que, cuando se jubilara, no se iba a convertir en un abuelo al uso». De hecho, el día 22 se iba a Asturias con su mujer y se acababa de comprar un coche. «Me quedan 10 años buenos de vida y hay que disfrutarlos», decía.

Parlanchín y con buena voz: «Cantaba temas de Antonio Molina. Un día subió una vecina para que le dejáramos la cinta que estaba sonando en casa, pero el que estaba cantando era mi padre».

Deja esposa, a la que conoció con cinco años y «llevaba en bandeja», cuatro hijos y siete nietos a los que adoraba. «Estaba ilusionado con la casa que me estoy haciendo, pero no la verá acabada».

Hipólito Muñoz Algava

Edad: 66 años. Lugar de nacimiento: Almodóvar del Campo (Ciudad Real). Profesión: Albañil y, antes de jubilarse, llegó a ser profesor de albañilería en escuelas taller.

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