'Nature Morte no.9 (Head with Pomegranates)'
Una de las fotos de 'Nature Morte' Cynthia Greig

La cabeza de una estatua griega descansa junto a tres granadas, una de ellas abierta, descubriendo que el bodegón es una imagen real y no un dibujo. "Muchas fotografías parecen contar la verdad cuando no es así necesariamente. Las mías anuncian desde el principio que son mentira", dice la artista estadounidense Cynthia Greig.

Manipula las imágenes con una sencillez alejada del retoque digital. Nature Morte (Naturaleza muerta) es una serie de fotografías analógicas con objetos tangibles, en tres dimensiones, que pinta de blanco. Greig delimita después el contorno de cada figura a carboncillo y cada bodegón se convierte entonces en un juego visual que provoca que las fotos parezcan ilustraciones.

En un mundo que la artista considera saturado de imágenes "que incluso reemplazan con estímulos nuestra experiencia física", ella juega a que la foto resultante sea un desafío para la percepción, "un híbrido de la representación y el objeto" que nos haga darnos cuenta de nuestra responsabilidad a la hora de juzgar si lo que ven nuestros ojos es cierto.

Vanidad y muerte

El experimento comenzó cuando elaboraba otro proyecto —Representations— en el que blanqueaba televisores, teléfonos y radios para expresar la rapidez con que quedaban obsoletos por los avances tecnológicos o el cambio de modas.

En una de las fotos utilizó melocotones y dejó que el color de la piel traspasara levemente la palidez de la pintura. Con el paso de los días el contorno negro del carboncillo comenzó a arrugarse junto con la carne de la fruta: "Me intrigaba el modo en que interactuaban la decadencia del material y de la naturaleza". Greig decidió entonces iniciar una serie de naturalezas muertas centradas en ese deterioro en relación con la vanidad y la muerte.

El teléfono, la tele o el coche serán sustituidos mañana por una versión mejorada"El mundo del consumo y los medios están basados en una obsolescencia planeada y en las apariencias. Lo que conocemos hoy como teléfono, tele, coche, ordenador, noticias o incluso una estrella de cine, será reemplazado mañana por una versión mejorada", afirma.

La artista se fija en la calidad efímera de los objetos, pero inspirándose en ideas muy alejadas de las actuales, retomando los bodegones barrocos holandeses del siglo XVI y XVII, que expresaban la inevitabilidad de la muerte y la inutilidad del placer terrenal con oscuras composiciones de calaveras, fruta madura o podrida, manuscritos y elementos que ilustaban lo efímero de la existencia del ser humano.