La captura de dos soldados israelíes por parte del movimiento chií libanés Hizbulá ("partido de Dios") y la muerte de otros siete soldados en choques con los milicianos chiíes en el sur del Líbano han elevado la tensión hasta cotas inéditas desde hace años. 

 

Hay que tener en cuenta la reciente invasión de Gaza por parte de Israel para recuperar al soldado Gilad Shalit, cuyo paradero se desconoce, secuestrado por milicianos de Hamás para canjearlo por presos.

Ante esta situación cabe preguntarse:

  • ¿Por qué ha actuado Hizbulá?

El grupo extremista chií podría intentar obligar a Israel a alcanzar un acuerdo de intercambio de prisioneros con el Gobierno palestino de Hamás. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha descartado hasta ahora las exigencias de los secuestradores del cabo Gilad Shalit, capturado en un ataque el 25 de junio, de que libere a más de 1.000 palestinos encarcelados a cambio de información sobre el recluta.

Hezbolá, que cuenta con el apoyo de Siria e Irán, también quiere mantener su fuerza política en Líbano. Nacida como una fuerza contra la ocupación militar israelí del sur del país, algunos analistas consideran que podría haber perdido parte de su razón de ser tras la retirada judía en 2000. Un conflicto abierto podría cambiar esta situación.

  • ¿Qué ha pasado con los rehenes?

Hezbolá no ha dado ningún dato sobre el estado de los dos soldados, capturados durante un importante intercambio de disparos.

En octubre de 2000, el grupo mató a tres soldados israelíes en una emboscada en la frontera y se llevó sus cadáveres. No fue hasta tres años después cuando gracias a la mediación alemana se supo que estaban muertos.

  • ¿Hay posibilidades de negociaciones?

A pesar de su política de no negociar con secuestradores, Israel ya ha alcanzado acuerdos en el pasado, cuando ha considerado que no tenía opción militar.

Liberó a cientos de prisioneros árabes a cambio de los restos de los tres soldados que Hizbulá mató en 2000 y de un empresario israelí secuestrado.

Olmert, que quiere mantener el aislamiento occidental sobre el Gobierno de Hamás, podría insistir en que cualquier intercambio de prisioneros con Hizbulá incluyese la liberación del soldado Shalit en Gaza.

"El partido de Dios"

Hezbolá es una influyente formación libanesa radical chií, que cuenta con un brazo político y otro armado, el conocido como la Resistencia Islámica.

"El partido de Dios" fue fundado en Líbano en 1982 tras la invasión israelí.

Su objetivo original era resistir a la ocupación israelí en el sur del Líbano

Nació con el objetivo de crear una república islámica y su "ideología" se centra en un fuerte sentimiento anti-israelí y anti-occidental.

Aliado de Irán, que le proporciona respaldo económico y político, y con estrechos vínculos con Siria, preconiza la eliminación de cualquier tipo de presencia no musulmana en el Líbano.

Ahora, es más que una simple guerrilla anti-israelí, puesto que ha llegado a constituirse en un grupo político sólidamente implantado en la sociedad y la vida política libanesa, donde incluso tiene representación parlamentaria.

Para los chiíes, que representan el 35% de la población libanesa, Hizbulá es ante todo un baluarte político.

Además de su labor política y armada, lleva a cabo una importante labor social, que le reporta un gran apoyo popular.

Hezbolá saltó al primer plano de la actualidad con el atentado que costó la vida a 241 marines estadounidenses y 58 paracaidistas franceses en Beirut, el 23 de octubre de 1983.