«La mentira es un arte», y quedó como un artista. A miles de votantes de L’Horta se les prometió en febrero que el AVE pasaría por su comarca bajo tierra y el partido que lo prometió, el PSOE, ganó de forma inesperada las elecciones.

A la hora de votar, a muchos de ellos no les movió la guerra de Irak ni el 11-M ni los trasvases ni el plan Ibarretxe, sino una promesa que ahora les dicen que es técnicamente imposible cumplir. Por fortuna para la política, algunos alcaldes de ese partido han demostrado que están con quienes los eligieron y no sólo desobedecen las órdenes que llegan del partido, sino que se plantean denunciar en los juzgados a quienes los engañaron.

 Saben que les puede costar el puesto, incluso aunque ganen la partida, pero son alcaldes antes que militantes.