"Antes de entrar al metro, trago saliva"

Las claves:
  • Angel Manuel Rodrigo, psicólogo de 42 años, tiene una minusvalía del 53%.
Ángel Manuel, ayer, en una escalera mecánica de Atocha.(Sergio González)
Ángel Manuel, ayer, en una escalera mecánica de Atocha.(Sergio González)

Sufre ataxia, una enfermedad neurodegenerativa que dificulta la coordinación de movimientos y le obliga a caminar "con bastón, a trompicones y a tortazos".

"Me resisto a utilizar una silla de ruedas, aunque a veces mi forma de andar me recuerda a la del protagonista de Este muerto está muy vivo", bromea Rodrigo.

Su problema convierte en un hueso duro de roer cualquier escalera (incluso en las mecánicas tiene que ir "con ocho ojos"), hueco o "rampa de alpinista", lo que limita sus opciones de transporte: "El año pasado sólo usé unas veinte veces el metro y el bus", explica Rodrigo.

El tren llevo dos años sin cogerlo: el hueco del vagón al andén a veces es excesivo

"El tren llevo dos años sin cogerlo: el hueco del vagón al andén a veces es excesivo".

Su medio de transporte de cabecera es el taxi: cada día se deja 16 1 en ir al trabajo. Los otros sistemas intenta evitarlos, para limitar el riesgo de accidentes y no llegar "con la lengua fuera":

"En el andén del metro, antes de entrar al vagón, trago saliva, me preparo y salgo disparado contra la pared", cuenta. "En el bus, donde peor lo paso es en la bajada: es fácil que pierda el equilibrio".

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