Una bomba anticarro de cuatro kilos activada a distancia por la insurgencia es la causa más probable de la muerte del soldado español en Afganistán, que cayó en un ataque contra su carro blindado el sábado en Bakua, al oeste del país. Así lo confirmó ayer en rueda de prensa el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, aunque matizó que es pronto para conocer las causas exactas del ataque que sufrió el convoy, formado por 33 efectivos y 9 vehículos, bajo supervisión de la ONU.

En la explosión murió el soldado Jorge Arnaldo Hernández, de origen peruano, y fueron evacuados otros cuatro soldados españoles heridos, que se encuentran fuera de peligro. Está previsto que los restos mortales del soldado lleguen hoy a España y que se celebre un funeral en la brigada paracaidista, que tiene su sede en Alcalá de Henares.

El ministro Alonso expresó ayer sus condolencias a la familia del fallecido y recordó que las fuerzas españolas se encuentran en Afganistán en una misión ISAF de la OTAN, y bajo autorización del Parlamento español, para devolver la paz en «un país de mucho riesgo». Pidió a su vez a las tropas que extremen las medidas de seguridad y aseguró que «vamos a continuar en las mismas condiciones e igual avance».

Exigen la retirada

Izquierda Unida lamentó ayer lo ocurrido y exigió la retirada de las tropas de Afganistán, para lo cual presentará mociones en varios ayuntamientos. Para este partido, «España está haciendo el trabajo sucio de los EE UU».

Por su parte, el PP exigió ayer más información sobre lo ocurrido o, en su defecto, solicitará una reunión de la Diputación Permanente del Congreso para pedir la com- parecencia de José Antonio Alonso. Éste dijo ayer que comparecerá ante el Parlamento cuando tenga resultados concretos sobre el ataque al convoy español.

80 militares caídos en Asia

Ésta es la primera vez que muere un soldado del Ejército español en un ataque en Afganistán. Hasta ahora, todas las muertes en la zona se debían a accidentes aéreos. El más grave se produjo en Turquía, en mayo de 2003, cuando muerieron 62 militares que volvían de Afganistán al estrellarse el  Yak-42 en el que viajaban; el segundo ocurrió en agosto de 2005, cuando un helicóptero cayó en Herat y murieron 17 militares.