La ultraderecha de Le Pen hace historia e irrumpe como tercera fuerza política en los comicios

La secretaria del partido de ultraderecha Frente Nacional (FN) Marine Le Pen.
La secretaria del partido de ultraderecha Frente Nacional (FN) Marine Le Pen.
Ian Langsdon / EFE

La candidata de la ultraderecha a la presidencia de la República francesa, Marine Le Pen, consiguió este domingo unos resultados históricos al conseguir un 18% de los sufragios, solo superados por el socialista y ganador de la primera vuelta François Hollande (que obtuvo un 28,63% de los votos) y el conservador Nicolas Sarkozy (con 27,08%). El Frente Nacional ha superado así todas las expectativas que le daban las encuestas.

La segunda ronda de votaciones, que decidirá quién ocupará la jefatura del Estado, la disputarán Hollande y Sarkozy el próximo 6 de mayo y ese 18% que ha apostado por la formación de Le Pen podría ser decisiva.

"El 1 de mayo ofreceré mi postura sobre la segunda vuelta", reveló la líder del Frente Nacional, que aseguró que se dirigirá a los aspirantes de la segunda ronda. "Les diré nuestras preocupaciones y voy a estar atenta a sus respuestas", aclaró. A su vez, calificó los resultados electorales como "el camino del renacimiento nacional, el retorno al crecimiento y el empleo". Así que de momento, Sarkozy y Hollande deberán esperar para ver hacia dónde gira el FN.

"Nada será como antes. Hemos roto el monopolio de los dos partidos mayoritarios", insistió Le Pen, que puede ser decisiva de cara a la elección final del jefe del Estado francés, ya que su postura a favor de Hollande o Sarkozy, animando a sus votantes en un sentido u otro, puede determinar el resultado final de los comicios del 6 de mayo.

Le Pen ha apoyado su discurso en fuertes críticas a los principales partidos (el de Sarkozy, incluido), promesas antiinmigración y antieuropa. Sin embargo, las encuestas a pie de urna realizados este domingo aseguraban que un 60% de los votantes del FN se decantarían por Sarkozy en la segunda ronda. Aún así, y siempre según estos sondeos, Hollande podría ganar esa segunda ronda.

Ahora el conservador Sarkozy tendrá que seducir a esos votantes de la ultraderecha lepenista para giren hacia él y le voten.  Y ya se ha puesto manos a la obra, en la noche electoral ya habló en su discurso del "respeto de las fronteras" y "al control de la inmigración", en un claro guiño al electorado radical.

La batalla de Francia acaba de comenzar

"Todo es posible todos unidos", dijo la ultraderechista, que anunció que el camino que pretende emprender es el de la restauración del poder adquisitivo o el de la devolución a los ciudadanos de "la alegría de ser francés".

"Pase lo que pase en los próximos días, la batalla de Francia acaba de comenzar. Nada volverá a ser lo mismo", dijo, a la vez que se reivindicó como "la única oposición de la izquierda ultraliberal" ante la "debilidad" del partido de Sarkozy.

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