La Estación Campo Grande de Valladolid ha acogido este lunes un simulacro de actuación ante una alarma de explosivos en la que han participado la Unidad de Guías Caninos del Cuerpo Nacional de Policía así como los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos-Nuclear Radiológico, Biológico y Químico (Tedax-NRBQ).

El simulacro, que se lleva a cabo anualmente y se ha desarrollado con éxito, ha consistido en una alarma de explosivos motivada por la aparición de un maletín de contenido sospechoso situado junto a un vehículo estacionado irregularmente (con las llaves puestas y la puerta abierta) en el aparcamiento anexo al edificio de la Estación, frente a la sala de autoridades.

El hallazgo se ha producido sobre las 11.45 horas durante una ronda de vigilancia realizada por personal de seguridad de la Estación, cuando se ha detectado la presencia de un individuo que aparca su vehículo en una zona reservada y cuando el vigilante se dirige hacia él abandona el lugar y deja un maletín junto a dicho vehículo, que por su aspecto resulta sospechoso.

A partir de ese momento se pone en marcha el protocolo de seguridad. En concreto, los técnicos de Adif llaman al teléfono de Emergencias 112 Castilla y León, que se encarga de dar aviso a todos los organismos pertinentes.

De esta manera, se desplazan hasta la zona, además de los Tedax y la Unidad de Guías Caninos, otros efectivos del Cuerpo Nacional de Policía como la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), además de miembros de la Policía Local, Bomberos y Protección Civil del Ayuntamiento de Valladolid.

Inspección del posible explosivo

Ya en el lugar, los análisis efectuados por los Tedax-NRBQ, dotados del material técnico especializado, con el apoyo de la Unidad de Guías Caninos, permiten comprobar que tanto el vehículo como el maletín no contienen artefactos explosivos ni sustancias peligrosas. Para ello, primero es un perro el que recorre el entorno del vehículo estacionado y se acerca al maletín para comprobar si hay explosivos o no.

A continuación, un agente equipado con un mono de protección frente a explosivos revisa el maletín y los bajos del vehículo, mientras que otro agente con un traje de protección frente a radiaciones y agentes químicos realiza otra inspección posterior para descartar la presencia de otras sustancias.

A partir de ese momento se desactiva el protocolo de emergencia, que ha supuesto el acordonamiento de la zona y la evacuación de 20 personas que desarrollaban su trabajo en dependencias próximas al lugar donde pudiera haberse producido la explosión y que fueron guiadas al punto de encuentro situado fuera del recinto ferroviario, en una zona verde ubicada en la calle Recondo. Por su parte, los ciudadanos que se encontraban en la estación también debieron utilizar salidas alternativas.

El técnico de Protección Civil de Adif Noroeste, Germán Ibarrola, ha explicado que en Valladolid el Plan de Autoprotección, con el que cuentan todas las estaciones, se ha revisado ya dos veces. en el mismo se examinan los peligros y medios para evitarlos y se minimicen las consecuencias.

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