El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha detenido a tres personas acusadas de tratar de vender secretos corporativos del fabricante de bebidas Coca-Cola a su rival Pepsi.

Los detenidos, cuya identidades no han sido divulgadas, están acusados de tratar de obtener 1,5 millones de dólares mediante la venta de secretos de Coca-Cola.

La investigación fue llevada a cabo por la Oficina Federal de Investigaciones, el FBI, después de que ejecutivos de Pepsi les alertaran tras recibir una carta de una persona que se hacía llamar "Dirk", que ofrecía revelar secretos de Coca-Cola a su rival.

Los agentes del FBI comenzaron entonces sus operaciones encubiertas, mediante las cuales lograron engañar a los estafadores.

Ni Coca-Cola ni Pepsi quisieron referirse de oficialmente al caso.