La crisis económica y los cambios de hábitos acaban con las copas de los jueves

  • Los hosteleros aseguran que la facturación ha bajado hasta un 50%.
  • Los botellones de universitarios también aumentan.
  • Por otro lado, los afterworks están cada vez más en auge
Javier Muñiz, propietario del bar La Turba, en Recoletos.
Javier Muñiz, propietario del bar La Turba, en Recoletos.
Jorge París

Durante mucho tiempo, salir los jueves por la noche por la capital era como hacerlo un viernes. Pero la crisis ha acabado con esta seña de identidad tan propia de los madrileños: "La facturación durante este día ha bajado un 50%. Es el año que más se ha notado la crisis", dice Vicente Pizcueta, portavoz de la asociación de empresario del ocio nocturno Noche Madrid.

"Si a eso le sumamos el auge del botellón entre los universitarios, que eran los que más salían ese día...", apostilla.

Así, zonas antiguamente atestadas un jueves por la noche aparecen hoy vacías, como la avenida de Brasil (Azca). "Los jóvenes ni entran en el bar. Se quedan toda la noche bebiendo fuera", afirma María Isabel Moar, de la asociación de vecinos Comunazca.

Nuevas costumbres

Pero no solo la crisis ha provocado este cambio: "También hay nuevos hábitos. Cada vez nos parecemos más a los europeos por la globalización y los viajes", asegura Valentín Martínez-Otero, psicólogo social. Está por ejemplo la moda de los afterworks(tomarse una copa después de la oficina), que triunfa en bares como Uno de Molina (distrito de Salamanca), donde por las tardes ya se factura el 25% de cualquier fin de semana, según los dueños.

Javier Muñiz abrió La Turba, un local cercano a Recoletos, junto a su socio, DJ Jaimote Island, hace cinco años. "Ya en 2008 se empezó a notar la crisis, pero fue el año pasado cuando nos dimos el gran batacazo con la ley antitabaco", afirma. "Los jueves habremos perdido un 50% de facturación, pero los viernes rondamos un 30% menos", asegura.

Mark Hughes, otro empresario de la noche, también ha notado el bajón de los jueves en su local, Barrio Alto (La Latina), "pero también lo de la copa después de la oficina", dice, "aunque para ser como Londres habría que tener los mismos horarios de trabajo", puntualiza.

A Juliana nos la encontramos tomando algo junto a una amiga a las ocho de la tarde en Truco, un clásico de la noche en Chueca que hace unos meses amplió su horario, convirtiéndose en afterwork. "Antes no se salía a esta hora tanto como antes. Yo tampoco lo hacía, pero ahora vas en cualquier momento de la tarde, cualquier día, y siempre encuentras gente", afirma.

"Sobre todo si hace buen tiempo", apostilla otra cliente del local. "Yo creo que es la crisis. La gente necesita algo relajante después de tanta preocupación con el trabajo", afirma. La camarera del lugar asiente: "Fue idea de los dueños ampliar el horario y les va genial, la verdad".

Botellón ruidoso

Laura vive en Alonso Martínez, y asegura que lo peor de los jueves por la noche es el botellón. "Ves mucha más gente, aunque depende de si se les ocurre mandar policías. Es lo peor. La suciedad, el olor...", dice.

Su opinión es la misma que la de Francisco Osanz, portavoz de la asociación de vecinos de El Organillo (Chamberí). "Es algo casi endémico, la gran lacra de la zona. Los chavales no tienen dinero para entrar en el bar y se quedan en la calle hasta horas intempestivas", asegura. "Es una cuestión de necesidad", prosigue Laura. "Si no tienen dinero deben divertirse en algún lado, pero se puede hacer sin emborracharse".

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