Una alimentación basada en la dieta mediterránea es más que beneficiosa para nuestra salud: nuestra equilibrada dieta suplementada con aceite de oliva o frutos secos ayuda a reducir en un 40% los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares como por ejemplo, el infarto de miocardio o el infarto cerebral.
Estos datos han sido extraídos de un estudio que se presentó ayer, realizado sobre 772 pacientes con alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, y llevado a cabo por 17 instituciones, entre las que se encuentra el Instituto de la Grasa, perteneciente al CSIC y coordinado por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Este trabajo es sólo la antesala de una investigación más amplia que se aplicará en 9.000 personas en cuatro años.

Los participantes en el experimento fueron divididos en tres grupos: el A, que consumió alimentos mediterráneos y un suplemento de aceite de oliva virgen; el B, que también tomó dieta mediterránea más frutos secos; y un tercero, C, que siguió una dieta baja en grasas.

En los dos primeros grupos se redujo la presión arterial sistólica, el colesterol LDL (uno de los factores de mayor riesgo cardiovascular), la inflamación de las arterias y la glucosa.

Mientras que en el grupo bajo en grasas, estos factores de riesgo se mantuvieron estables o incluso se elevaron, como fue el caso de la glucosa. Otro dato significativo es que la mayor merma de la fracción de colesterol LDL se produjo en el grupo cuya dieta se veía completada por la ingesta de aceite de oliva virgen.

Además, en los grupos de dieta mediterránea aumentó la fracción del colesterol HDL, que protege contra la arterioesclerosis y es, por tanto, positivo para la salud.

Cada vez comemos peor

Los españoles hemos adoptado costumbres alimenticias no saludables, como la comida basura o las bebidas carbonatadas. El doctor Ramón Estruch, del Clínico de Barcelona, recomienda «hablar con nuestros abuelos para saber qué comían» y afirma que «los hábitos alimenticios han empeorado progresivamente ya que tendemos a cocinar menos y almorzamos fuera de casa»; añade que «tomamos demasiada carne y poco pescado».

Productos mediterráneos

Aceite de oliva: El oro líquido contiene un 89% de ácido oleico monoinsaturado y un 14% de ácidos grasos saturados. Su consumo disminuye la incidencia de infartos y trombosis. Los expertos recomiendan cocinar con él.

Frutas, verduras y hortalizas: Son ricas en fibras vegetales, vitaminas hidrosolubles, betacarotenos y tienen cantidades elevadas de elementos químicos como el potasio  y el magnesio. Hay que tomarlas diariamente.

Pescado: Contiene proteínas y también lípidos saludables como el ácido omega 3, de reconocidas propiedades hipolipemiantes y antitrombóticas. Existen tres tipos: los azules o grasos, los blancos o magros y los semigrasos.

Carne: Tiene en común con el pescado y los huevos su alto contenido protéico. En la pirámide de la dieta mediterránea se recomienda tomar la de ave y la magra dos o tres veces a la semana y dejar la roja para un consumo esporádico.