La que fuera directora de recursos humanos del astillero vigués MCíes, Saray S., ha ratificado su acusación contra tres hombres que son juzgados desde este lunes en Vigo, como presuntos autores de su secuestro, en noviembre de 2009, y les ha vuelto a señalar "sin ninguna duda" como responsables de ese delito.

Así lo ha confirmado ante el tribunal de la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, donde se juzga desde este lunes a Carlos S.A., a Francisco P.C., y a su hijo Óscar P.A., acusados por los delitos de detención ilegal, lesiones y robo con intimidación.

Todos ellos han negado su participación en los hechos, que tuvieron lugar a primera hora de la mañana del 26 de noviembre de 2011, cuando Saray se dirigía a las instalaciones de MCíes.

Allí fue interceptada por una furgoneta con al menos tres ocupantes, que la introdujeron en su interior, la ataron de pies y manos, le taparon la cabeza, y la trasladaron a una casa en O Grove (Pontevedra), propiedad de la familia de dos de los acusados. Desde allí, llamaron al padre de la víctima, uno de los propietarios de la empresa, para reclamarle un rescate de dos millones de euros, que finalmente se quedó en 82.000 euros.

Al no conseguir su propósito, poco menos de 24 horas después del secuestro, los captores metieron a la chica en el maletero de un coche y la abandonaron en una cuneta de la Vía Rápida de O Salnés. Allí, fue socorrida por varios conductores y por la Guardia Civil. ACUSADOS

Carlos S.A. ha negado su participación en estos hechos, pese a que se localizaron restos de su ADN en algunos utensilios que aparecieron en esa finca. En su declaración, se limitó a admitir que conoce a los otros dos acusados y que es drogadicto.

Por su parte, tanto Francisco como su hijo Óscar, extrabajadores del astillero y familiares de accionistas —la madre de Francisco poseía acciones de la empresa y pretendía venderlas al resto de propietarios—, negaron haber cometido ese secuestro, y explicaron ante el tribunal que esa casa de O Grove es una propiedad familiar, y que muchos miembros de la familia tienen llaves de la misma.

Óscar reconoció que tenía una relación de amistad con Carlos S.A. y precisó que su relación con Saray S. era meramente profesional. De hecho, señaló que "nunca" había mantenido una conversación con ella y, aunque reconoció haber sido amonestado por la empresa en varias ocasiones, precisó que esa comunicación se hacía a través de otro empleado, y no de la jefa de recursos humanos.

En la misma línea, Francisco P.C., ha reiterado su inocencia y ha señalado que el día del secuestro, durmió en su casa "hasta tarde" y, después de comer con toda su familia, incluido su hijo Óscar, fue a hacer unas gestiones a un notario. "Nos quieren meter en algo, a mí y a mi hijo, en lo que no tenemos nada que ver", ha lamentado en su declaración. RECONOCIMIENTO

En su declaración ante el tribunal, la víctima del secuestro relató cómo reconoció a sus captores. Así, relató que supo que Francisco era uno de los secuestradores por sus "continuos carraspeos y toses", y porque, en un momento determinado, se le escapó una palabra y pudo reconocer a este empleado de Mcíes.

En el caso de Óscar, según Saray S., ambos mantuvieron horas de conversación en el tramo final del secuestro y pudo reconocerle, puesto que había hablado con él anteriormente, ya que ella misma le trasladó las numerosas amonestaciones que se le incoaron por absentismo e impuntualidad en la empresa.

Además, esta directiva del astillero señaló que este secuestrador "demostraba que conocía muy bien la empresa". "Me preguntaba por cosas del astillero, de mi exmarido, e incluso de una empresa que tengo con mi hermano", ha apuntado, y ha señalado que Óscar llegó a decirle que él y sus cómplices venían de Barcelona y habían recibido el encargado de secuestrarle para pedir 15 millones de euros a su padre.

Posteriormente, semanas después de ser liberada, Saray acudió a Comisaría para el reconocimiento de unas grabaciones de voz. En esa ocasión, pudo reconocer la voz del tercer acusado, al que denominó "el agresivo", por su actitud violenta, y porque fue el que le amenazó con una jeringuilla -con la que le decía que le iba a inocular el virus del SIDA— y con una pistola, cuyo cañón llegó a introducir en su boca. PENAS

La Fiscalía pide para Carlos S.A. 12 años y medio de prisión por los delitos de detención ilegal, lesiones y robo con intimidación; mientras que para cada uno de los otros dos acusados, a los que imputa detención ilegal y lesiones, solicita 7 años y 3 meses de cárcel. También reclama para Saray una indemnización de casi 35.500 euros.

La acusación particular pide para Carlos S.A. una pena de 13 años y medio de prisión, y que se le apliquen las agravantes de disfraz, ensañamiento y reincidencia -fue condenado anteriormente por otros robos—, por los delitos de detención ilegal, robo con intimidación y lesiones. A Francisco P.C., y a Óscar P.A., los acusa de los mismos delitos, y pide para ellos 12 años de cárcel, y la misma indemnización que el ministerio público.

Los abogados defensores de los acusados negaron la participación de éstos en los hechos y pidieron su libre absolución. El juicio se reanudará este martes a las 10.00 horas.

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