El transbordador Discovery
Recibimiento del público al Discovery en la pista de aterrizaje CHARISSE NAHSER / EFE

El transbordador estadounidense Discovery ha tomado tierra este martes en el aeropuerto internacional de Dulles (Virginia) tras finalizar el que ha sido su último viaje antes de formar parte del Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos.

El Discovery planeó acoplado sobre un Boeing 747 modificado de la NASA y aterrizó entre los aplausos del público que le esperaba para dar la bienvenida al transbordador que ha batido el récord de viajes al espacio.

En la pista de aterrizaje daban la bienvenida al transbordador  el director del Museo Nacional del Aire y el Espacio John R. Dailey, el secretario de la Institución Smithsonian, entidad propietaria del museo, Wayne Clough, y representantes de la NASA. También lo recibieron un grupo de cincuenta personas ganadoras de un concurso de la agencia espacial estadounidense.

Antes de aterrizar, el transbordador sobrevoló durante unos 40 minutos los cielos, con nubes y claros, de la capital estadounidense, donde numerosas personas salieron a calles y terrazas para contemplar el último vuelo de la nave espacial, que había partido hoy de la base de Cabo Cañaveral (Florida).

En la ceremonia de despedida participaron, entre otros, los seis tripulantes de su última misión  En la emotiva ceremonia de despedida participaron, entre otros, los seis tripulantes de la última misión del Discovery, la STS-133: el comandante Steve Lindsey, el piloto Eric Boe y los especialistas Alvin Drew, Steve Bowen, Michael Barratt y Nicole Stott.

El Discovery fue lanzado por primera vez en 1984 y en su lista de logros se incluyen haber sido el primer transbordador pilotado por una mujer (Eileen Collins), haber llevado al primer cosmonauta ruso a bordo de una nave estadounidense y haber realizado el primer acoplamiento con la estación rusa Mir.

El Discovery será exhibido en los hangares del Museo del Aire y el Espacio en el aeropuerto internacional de Dulles y reemplazará al Enterprise, el prototipo que nunca voló al espacio pero sin el que no hubiera sido posible realizar las pruebas.