Christine Lagarde
Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). GTRES

La economía española se contraerá en 2012 un 1,8 %, una décima más de lo previsto, y volverá al crecimiento positivo en 2013 con un 0,1 %, lo que supone una mejora de cuatro décimas, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, el organismo no cree que España logre reducir este año su déficit al 5,3% pactado: augura que se quedará en el 6% y que en 2013 bajará al 5,7%. Los datos, contenidos en el documento Perspectivas Económicas Globales, ofrecen así una cal y otra de arena para España respecto a sus últimas estimaciones de enero pasado, que preveían una reducción del PIB tanto en 2012 (-1,7 %) como en 2013 (-0,3 %).

En rueda de prensa, Jörg Decressin, del departamento de Investigación del FMI, ha considerado "acertado" el ritmo de consolidación fiscal en España y observa "señales positivas" para volver al crecimiento en 2013. "Está claro que España necesita un ajuste porque el déficit fiscal es muy grande, creemos que el equilibrio entre avance y consolidación es acertado. Es más una maratón que un sprint", indicó.

Decressin ha citado como "señales positivas" de la economía española en los últimos meses el estrechamiento del déficit de cuenta corriente, la bajada de las presiones inflacionarias y la progresiva reducción del déficit fiscal. "Eso es porque ha mejorado la competitividad", apuntó el funcionario del FMI durante la rueda de prensa de presentación de las "Perspectivas Económicas Globales" del organismo internacional.

No obstante, Decressin ha advertido de que "antes de que el crecimiento llegue, tomará tiempo y eso lo esperamos en 2013".

Enfermedades económicas

El informa apunta, no obstante, que "la austeridad sola no puede salvar las enfermedades económicas en la mayor parte de las economías avanzadas".

En el caso español, remarca que "el nuevo objetivo de déficit (del gobierno español) se plantea como meta una muy aguda consolidación y es en general adecuado, aunque debería haber acomodado más ampliamente el impacto de las débiles perspectivas económicas". Es decir, el ajuste debe tener en cuenta la frágil situación económica para no ahogar la economía.

Decressin precisó después que la reforma laboral anunciada por Madrid va en la dirección adecuada de reformas estructurales y valoró los planes de saneamiento del sector financiero, aunque señaló que "deben ponerse en práctica".

Por su parte, Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, insistió en que la "reducción fiscal por sí sola no va resolver los problemas de competitividad en la periferia europea", por lo que recomendó tener en cuenta la debilidad económica en la región. "Sin duda el ajuste es necesario, la cuestión fundamental es la velocidad a la que se aplica", concluyó.

En lo que se refiere al desempleo, el informe dice que España seguirá a la cabeza en Europa, con un tasa de 24,2 % en 2012 que apenas se reducirá, hasta el 23,9 %, en 2013. Por su parte, la inflación en España registrará un tendencia progresiva a la baja hasta el 1,9 % en 2012 y el 1,6 % en 2013, tras cerrar 2011 en el 3,1 %.

Recapitalización de bancos

El Fondo reconoce, por otro lado, que las soluciones no proceden únicamente de los gobiernos nacionales, y urge a actuar a las autoridades europeas.

En este sentido, pide profundizar las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) con inyecciones de liquidez a los bancos, el compromiso reciente de asegurar el "cortafuegos" europeo, y los pasos hacia la integración fiscal, que "han ayudado a calmar algo los mercados y la incertidumbre".

Como principal reto, el Fondo recomienda el fortalecimiento de los mecanismos de gestión de crisis europeos (tanto el Mecanismo Europeo de Estabilidad como el Fondo de Estabilidad Financiera Europea) y la recapitalización de las entidades bancarias que más expuestas se encuentran a la deuda soberana, especialmente las de España e Irlanda.

Las perspectivas para Italia, el otro foco de incertidumbre, son algo peores que las españolas, ya que se quedará en recesión tanto en 2012 (-1,9%) como en 2013 (-0,3%), aunque las nuevas cifras mejoran ligeramente las previsiones de enero, que la ubicaban en un -2,2% y -0,6%, respectivamente.

En el contexto más amplio, la eurozona cerrará 2012 con una recesión del 0,3%, lastrada especialmente por España e Italia, y se prevé que vuelva a la senda positiva con un 0,9% en 2013. Las cifras son ligeramente mejores que las presentadas en enero por el FMI, cuando pronosticó una contracción del 0,5% este año y del 0,8% para 2013 para la zona euro.

Alemania, a la cabeza

A la cabeza y como es habitual, se encuentra la locomotora europea, Alemania, que crecerá un 0,6 % en 2012 y un 1,5% en 2013; seguida por Francia, que lo hará a un 0,5 % en 2012 y 1 % en 2013. En ambos casos, el FMI revisa tres décimas al alza sus previsiones de enero para este año, y deja sin variación las del próximo.

La inflación en la eurozona, según las nuevas estimaciones, también registrará una tendencia de descenso: 2,8 % en 2011, 2,1% en 2012 y 1,7 % en 2013.

Por ello, el organismo internacional insiste en que el BCE dispone de espacio para "bajar los tipos de interés y continuar con sus políticas no convencionales de apoyo a los bancos y de alivio de los problemas de liquidez".

Por último, el FMI alertó de la importancia de controlar los riesgos transmitidos a través del canal financiero, ya que tuvieron "un papel principal en la extensión de la crisis a largo de la región" y ahora frenan el crecimiento por la "escasez de crédito"