Humo del tabaco
Un hombre, fumando. EFE

El tabaco es malo, se mire por dónde se mire. Es un hábito con una enorme capacidad destructiva de la salud. Lo es para todos, pero aún más para algunos colectivos a los que el tabaco puede hacer la vida aún más difícil.

El tabaco facilita que el alérgeno penetre en el organismoEs el caso de los alérgicos. El humo del tabaco agrava sus síntomas, ya que los cigarrillos contienen sustancias químicas que irritan las mucosas respiratorias y provocan una mayor exposición de éstas a los alérgenos. Además, tienen mayor resistencia a los tratamientos antihistamínicos.

El número de personas que sufren alergia en España es muy elevado, y alcanza ya a entre el 15 y el 20% de la población. Para estos enfermos existen antialérgicos y vacunas preventivas, pero también necesitan dejar de fumar.

Estos alérgicos tienen síntomas que van desde la congestión nasal a la conjuntivitis, pasando por los estornudos. Si además el paciente es fumador, aumenta la facilidad del alérgeno de penetrar en el organismo, impactando de una doble manera sobre las vías respiratorias.

Además, como explica el doctor Pedro Ojeda, director de la Clínica Ojeda de Asma y Alergia, se produce una prolongación de la permanencia del alérgeno en la mucosa y, por lo tanto, se produce el recrudecimiento de los síntomas en los fumadores.

El número de alérgicos en España alcanza el 15-20% de la poblaciónEsta coyuntura no es exclusiva de los fumadores, ya que los pasivos también se ven afectados por el humo del tabaco aunque no de forma tan acentuada.

¿Qué puede hacer el alérgico que fuma? El doctor Ojeda recomienda que los fumadores alérgicos soliciten ayuda profesional en las unidades de cesación tabáquica.

Esto es especialmente necesario debido a que se esperan para este año concentraciones del polen de gramíneas de en torno a los 2.600 granos, "cuando la mayoría de los pacientes ya presentan síntomas a partir de los 50", subraya.