Tras lograr que buena parte de la población mundial mantuviera durante el último medio siglo su boca pegada a un palo, la empresa Chupa Chups dejará de ser española para pasar a manos de la multinacional ítalo-holandesa Perfetti Van Melle, que hasta ahora había sido su socia comercial.

La familia Bernat, propietaria y fundadora de la compañía, tras publicarse ayer la noticia en La Vanguardia, reconoció que Perfetti Van Melle controlará el 100% de las acciones. Aunque no quisieron confirmar el montante de la operación, este diario cifraba la compra en 400 millones.

Asimismo, la familia Bernat aseguró que a pesar de la venta, Chupa Chups mantendrá su sede central en Cataluña y sus principales centros de producción en España: Villamayor (Asturias) y Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). El grupo emplea a 11.600 personas en todo el mundo.

Más competitiva

En un comunicado, la empresa española indicaba ayer que el cambio de propiedad potenciará la competitividad de sus marcas en un sector que «registra un rápido proceso de integración global». Perfetti Van Melle fabrica y distribuye productos de confitería y chicles en 130 países con marcas como Mentos o Happydent.

Una historia en imágenes

Enrique Bernat. Inventor y presidente de Chupa Chups.

Este empresario barcelonés, fallecido en 2003, tuvo en 1956 una idea que revolucionó el mundo de la golosina al unir un palo a un caramelo para que los grandes consumidores, los niños, no se lo sacaran con los dedos de la boca.

Ejemplo empresarial. En los cinco continentes.

Esta golosina, que pasó a denominarse definitivamente Chupa Chups en 1961 ha sido un ejemplo para la industria española. A partir de una fábrica, la compañía expandió su producción a los cinco continentes y su presencia a 149 países.

Visión comercial. Del Seat 600 a Dalí.

Bernat fue un ejemplo de visión comercial. Empezó decorando un Seat 600 con su logo, contrató a Dalí para rediseñar su imagen y ahora sus herederos promocionan el producto en el casco de pilotos de motos como Jorge Lorenzo.