Los fabricantes de electrodomésticos y otros aparatos electrónicos como ordenadores y teléfonos móviles no pueden comercializar desde el pasado sábado en la UE sus productos si incluyen seis sustancias tóxicas, entre las que figuran el plomo, el cromo, el cadmio y el mercurio.

La medida afectará a la composición de una amplia gama de aparatos para cuyo uso es necesaria la red eléctrica

Este hecho se debe a una nueva ley que los prohíbe por motivos de salud, a pesar de que se podrán seguir vendiendo los aparatos que fueron puestos en el mercado antes de esta fecha.

Entrará en vigor este martes y afectará a la composición de una amplia gama de aparatos e instrumentos para cuyo uso es necesaria la red eléctrica.

Entre ellos, la Comisión señaló electrodomésticos caseros, equipamiento de comunicaciones -incluidos ordenadores personales y teléfonos móviles-, así como instrumentos eléctricos, juguetes o artículos de iluminación.

RIESGOS PARA LA SALUD

El objetivo de la directiva es eliminar de la composición de ciertos aparatos electrónicos sustancias que suponen un riesgo para la salud humana y para el medio ambiente.

Por ejemplo, la Comisión indicó en un comunicado que el plomo y el mercurio "pueden afectar al cerebro y al sistema nervioso y son particularmente peligrosos para las mujeres embarazadas y para los niños pequeños".

Por su parte, los retardadores bromados de fuego "pueden dañar el sistema reproductivo humano, podrían transformarse en altamente tóxicos y provocar tumores". Estos compuestos también son "tóxicos en ecosistemas acuáticos, donde también se acumulan y persisten".

COMERCIALIZACIÓN

Sólo podrán adquirirse productos con estas sustancias que se pusieron en el mercado antes de la entrada en vigor de la directiva y las fuentes apuntaron que la responsabilidad de velar por que no sean aparatos de fabricación posterior corresponderá a las empresas encargadas de comercializar estos productos

.En el campo de la electrónica no se puede lograr una eliminación total de estas sustancias de un día para otro

Fuentes comunitarias indicaron, no obstante, la posibilidad de que los fabricantes demanden una derogación del cumplimiento de estas normas a la Comisión hasta que sean capaces de hallar métodos alternativos para hacer funcionar los aparatos, pero sin las sustancias prohibidas.

La Comisión ya ha estudiado "ciertas" de estas demandas y las fuentes admitieron que es cierto que en "en el campo de la electrónica no se puede lograr una eliminación total de un día para otro porque hay aplicaciones que simplemente no pueden funcionar y hay que adaptarlas".

Explicó que el Ejecutivo comunitario estudia concienzudamente cada demanda, particularmente para asegurarse de que no hay alternativa al empleo de estas sustancias.