Gabriel Rolón
El psicoanalista, músico y escritor argentino Gabriel Rolón. FERNANDO ALVARADO/EFE

Primero convirtió la experiencia con sus pacientes en ensayos como Historia de diván o Palabras cruzadas, y ahora el psicoanalista y escritor argentino Gabriel Rolón, uno de los hombres más mediáticos de su país, debuta en la novela negra con Los pacientes, donde un terapeuta se convierte en detective.

La cultura social intenta transformar todo el dolor en enfermedad porque teme al sufrimiento Avalada por el éxito en Argentina, donde se han vendido más de 80.000 ejemplares y se llevará al cine, Los pacientes, publicada en España por Planeta.

El libro también saldrá en Alemania, Francia e Italia, y es una bomba, una novela "dura y fuerte", como asegura su autor, con la que se transita por el lado más oscuro del ser humano.

"La cultura social intenta transformar todo el dolor —explica el autor— en una enfermedad porque le tiene miedo al dolor, al sufrimiento, como si sufrir estuviera mal; y hay veces que sufrir es lo más sano".

"Cuando pierdes a alguien, cuando alguien por el que has apostado y amado mucho te hace daño, si no sufres es porque estás enfermo", matiza Rolón.

Y es que en este thriller Gabriel Rolón (Buenos Aires, 1961) vierte todo su experiencia como uno de los psicoanalistas más reconocidos de Argentina en Pablo Rouviot, un prestigioso colega al que le atrae la angustia, la suya y la de los demás, obsesionado con descubrir la verdad.

Curar con palabras

Así, Pablo Rouviot, un hombre taciturno y solitario tras un desengaño amoroso, se mete en un agujero negro al recibir la petición de la joven Paula, que se hace pasar por paciente, para que le ayude a demostrar que su hermano, un joven con graves problemas psicológicos, no es el que ha matado al padre de ambos, un poderoso y corrupto empresario.

La palabra es todo y la búsqueda de la verdad es el motor que hace avanzar la novelaUna novela en la que se cruza la trama con la palabra como sanadora total. "La palabra es todo y la búsqueda de la verdad es el motor que hace que esta novela avance", subraya Rolón, quien ha creado a Pablo Rouviot como su alter ego.

"La diferencia de Pablo con otros grandes detectives de la novela negra que tienen conocimientos policiacos, es que él tiene un conocimiento intuitivo con la escucha. Cuando escucha a alguien, sabe que está diciendo otra cosa de la que dice y eso es interesante en la novela", argumenta.

Un investigador que está apasionado por conocer y curar la angustia, al igual que su creador, Gabriel Rolón, quien no puede resistirse a mirar fijamente a la persona que tiene al lado y preguntarle: ¿Todo va bien?", asegura.

Y para dar rienda suelta a toda esa capacidad de trabajo creativo que parece tener este hombre, que compaginó tres trabajos para pagarse la carrera, Rolón utiliza la novela negra como una herramienta perfecta.

"Se escribe bien o mal"

"La novela negra llega hasta el fondo del hueso. Y con ella no temes lastimar a nadie; a la gente le gusta y no hay que tener ningún prejuicio con los best seller, se escribe bien o mal. Además —añade— la novela negra lleva hasta el límite las miserias humanas".

No hay que tener prejucios hacia los 'best seller'En opinión de Rolón, todos tenemos territorios oscuros y la novela negra destapa cosas que hemos vivido o con las que hemos fantaseado.

"Alguien decía que imaginar infiernos era fácil porque uno tenía el material de la vida cotidiana. Todos, mas o menos, transitamos por algún territorio infernal, todos hemos sufrido, hemos sido abandonados, hemos perdido a alguien o hemos sentido una rabia inmensa que nos ha hecho desear matar, pero somos educados y no lo hacemos", asevera.

"Y la novela negra —continúa— se introduce en ese territorio un poco más infernal y oscuro. Nos permite, con la excusa de la ficción, disfrutar de algo que no nos permite la vida real", concluye.

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