José Manuel Machimbarrena
El médico español José Manuel Machimbarrena. Niger Foundation Hospital

Los autores del secuestro en el sudeste de Nigeria del médico español nacido en Cartagena José Manuel Machimbarrena se han puesto en contacto con las autoridades del país y han asegurado que está vivo, informó una fuente policial.

"Después de esperar durante días, finalmente sus secuestradores se han puesto en contacto con nosotros. Está vivo y en buen estado, pero se niegan a dar detalles sobre cuáles son sus peticiones o qué podemos hacer para liberarle", aseguró el portavoz de la Policía del estado de Enugu, Ebere Amaraizu.

Machimbarrena, de 58 años y director de los servicios clínicos del Niger Foundation Hospital, una iniciativa promovida por el Opus Dei, fue secuestrado el pasado 4 de abril cuando llegaba a su domicilio en la localidad nigeriana de Enugu, en el sudeste del país, donde residía desde 1978.

Los captores no contactaron con la policía en los ocho primeros días del secuestroSin embargo, los hombres armados que se lo llevaron no se pusieron en contacto con la policía durante los nueve primeros días del secuestro, lo que causó preocupación por el estado de salud de Bachimbarrena y por su paradero.

"Como ya se sabe, nosotros no negociamos en las páginas de un periódico, porque la gente con la que tratamos también los lee", manifestó Amaraizu en relación con la escasa información que la policía ha proporcionado a los medios en relación con el caso.

Aunque el portavoz de la policía no reveló el día concreto en que los secuestradores se pusieron en contacto con ellos, otras fuentes apuntaron que sucedió este viernes.

Como indicó el Gobierno de España el pasado miércoles, se cree que el motivo del secuestro de Machimbarrena es económico, un delito que en la actualidad está extremadamente extendido en el sudeste de Nigeria.

En concreto, Enugu ha padecido en los últimos años un elevado número de secuestros que, sobre todo, tenían como objetivo la demanda de un rescate económico.

Ese problema resultó especialmente grave en 2009, lo que obligó al Gobierno del estado de Enugu a promulgar una ley que tipificaba el secuestro a mano armada como un delito sancionado con la pena de muerte.