El casi centenar de okupas que permanecía desde hace una semana en el antiguo cine Bogart, en el centro de Madrid, para reivindicar "necesidades sociales de vivienda", abandonó ayer su encierro tras la entrega pacífica a la Policía de la llave del candado con el que sellaron el inmueble.

Los okupas, del
Movimiento Rompamos el Silencio, denunciaron el abandono de muchos edificios en la capital cuando millones de jóvenes no tienen casa. Con este acto termina también la semana de lucha social que ha tenido como ejes temáticos  la vivienda, la precariedad laboral o el machismo.