Obama, en una alocución
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante un discurso en Tampa (Florida). Brian Blanco / EFE

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha asegurado este viernes que trabajará con la comunidad internacional para acrecentar el aislamiento de Corea del Norte, a raíz del fracaso del lanzamiento de un satélite 'Kwangyongsong-3' en un cohete balístico de largo alcance.

"Es importante que sepamos que han estado tratando de lanzar misiles como este durante una década y no parece que sean realmente buenos en ello", ha afirmado Obama. "Pero obviamente, es una cuestión de gran preocupación", ha apostillado.

Obama, sobre los intentos norcoreanos de lanzar misiles: "No parece que sean realmente buenos en ello"En una entrevista concedida a la cadena Telemundo, Obama ha insistido en que la presión continuará, así como su aislamiento "hasta que tomen un camino distinto". El presidente de Estados Unidos ha criticado durante una entrevista concedida a la cadena de televisión Telemundo que el régimen de Corea del Norte gaste millones de dólares en cohetes "que no funcionan" mientras que la población del país "muere de hambre".

"Hacen todas estas inversiones, decenas de millones de dólares, en cohetes que no funcionan en un momento en que la gente está muriendo de hambre, literalmente", ha dicho. Asimismo, ha señalado que el lanzamiento del cohete de largo alcance norcoreano 'Unha-3', programado para poner en órbita el satélite meteorológico 'Kwangyongsong-3', "es un área de gran preocupación y una clara violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad". "Lo que han hecho les aislará más y les hará más difícil centrarse en lo que tienen que hacer, que es alimentar a su pueblo", ha asegurado Obama.

En este sentido, el portavoz del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, Ben Rhodes, ha sostenido que si Pyongyang desafía nuevamente a la comunidad internacional, tratarán de promulgar sanciones más severas contra el régimen norcoreano, presidido por Kim Jong Un. "Si prosiguen tomando más acciones provocativas, por supuesto, tendremos que buscar formas mediante las que podamos endurecer las sanciones contra los norcoreanos", ha especificado Rhodes.

Asimismo, el Pentágono ha enfatizado en que seguirá con atención el devenir de la escalada militar de Corea del Norte. "No es una cuestión de misiles. Es también cuestión de otras cosas que han hecho y podrían realizar", ha indicado el jefe del departamento de prensa del Pentágono, George Little, quien, por otra parte, no ha podido confirmar si Pyongyang llevará a cabo más pruebas balísticas.

Suspensión de ayuda alimentaria

El Gobierno de EE UU ha cancelado este sábado el acuerdo alcanzado en febrero para proporcionar ayuda alimentaria a Corea del Norte y vigilará los próximos pasos de Pyongyang, después del lanzamiento fallido del cohete.

El Departamento de Estado consideró que, tras las reiteradas peticiones para que renunciara al lanzamiento, la acción de Corea del Norte es "suficiente para romper el acuerdo", dijo su portavoz, Mark Toner, en su rueda de prensa diaria.

EE UU tenía previsto enviar 240.000 toneladas de ayuda alimentaria a Corea del Norte si esta renunciaba al enriquecimiento de uranio, además de a otros asuntosEl lanzamiento ha sido visto por la Casa Blanca como un desafío y "demuestra claramente que no podemos confiar en ellos para que mantengan sus compromisos" bajo el acuerdo, anunciado el 29 de febrero, según dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Ben Rhodes.

Estados Unidos ofreció enviar 240.000 toneladas de ayuda alimentaria, a cambio del compromiso del régimen norcoreano de suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio y renunciar a las pruebas nucleares y al lanzamiento de misiles de largo alcance.

El pasado 28 de marzo, después de que Pyongyang confirmara su intención de lanzar el cohete para poner en órbita un satélite de observación terrestre, Washington ordenó suspender el acuerdo, que el Gobierno de Barack Obama condicionaba al progreso de la moratoria.

Pyongyang presentó el lanzamiento como parte de las celebraciones por el centenario del fundador de país, Kim Il-sung, pero era visto por la comunidad internacional como una prueba balística encubierta y una muestra de fuerza del nuevo líder Kim Jong-un, hijo del fallecido Kim Jong-il, en un intento por consolidar su poder.

El Pentágono ha seguido los movimientos de Pyongyang y vigila de cerca los próximos pasos del régimen norcoreano ante la hipótesis de que pueda realizar una prueba nuclear, como sucedió mes y medio después de que, en 2009, Pyongyang lanzara un cohete Unha-2. "Desde luego esperamos que no incurran en ningún tipo de provocación adicional", señaló el portavoz del Pentágono, George Little, quien dijo no poder confirmar que se estén realizando los preparativos de una prueba nuclear.

"Es muy difícil especular con las fotografías que todos hemos visto", en referencia a las imágenes de satélite difundidas en los últimos días, que según los servicios secretos surcoreanos revelan movimientos sospechosos que podrían indicar "preparativos clandestinos" para su tercera prueba atómica.

De momento, el acuerdo de febrero ha quedado cancelado y ahora el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) deberá decidir si mantiene activa una cláusula del acuerdo por la que se disponía a enviar observadores a Corea del Norte.

El Departamento de Estado confirmó que no se ha hecho entrega de los alimentos. Según el acuerdo, Estados Unidos preveía supervisar la entrega de ayuda para evitar que fuera desviada a las élites del país o al Ejército.

"Si no puedes confiar en que un Gobierno mantenga sus compromisos en un área, tampoco puedes confiar en que los mantenga en otra", consideró Toner. "Y francamente, no creemos que podamos confiar en que, si la entregamos a los norcoreanos, esta ayuda vaya a parar a las manos adecuadas", añadió.