Pero, ¿por qué, aunque ha habido más incendios, la superficie quemada ha sido sensiblemente inferior? El Gobierno regional tiene clara la respuesta. «Contamos con más medios y mejores, capaces de llegar antes a los incendios», explican. El verano sigue siendo la época más peligrosa. Sólo en julio y agosto se quemaron 1.427 hectáreas, el 81% de todo lo que ardió en 2004. El incendio más importante se produjo en julio en el monte de La Marañosa, en San Martín de la Vega, donde se quemaron 1.100 hectáreas.