El Tribunal Supremo ha confirmado la imposición de un conjunto de penas que suman siete años y medio de prisión para Félix T.S, más conocido como 'El Rifle', y Javier L.H, quienes en octubre de 2009 fueron detenidos bajo la acusación de ocultar una veintena de armas, abundante munición y placas falsas y vestimenta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre otras cosas, en distintos zulos ubicados en el entorno de Medina del Campo (Valladolid), según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La resolución del Alto Tribunal desestima así los recursos de casación interpuestos por los condenados y ratifica en todos sus términos la sentencia de la Audiencia de Valladolid dictada en septiembre de 2011, que consideró a 'El Rifle' autor de un delito de depósito de armas de guerra, de fuego y munición, así como de tenencia ilícita de armas y resolvió imponerle una pena de cinco años y un día de prisión, mientras que a su compañero de banquillo, Javier L.H, le condenó a dos años y medio en calidad de cómplice, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Los procesados, para quienes el fiscal había pedido 13 años de cárcel, negaron en el juicio que el armamento fuera suyo, a excepción de dos subfusiles inutilizados que Félix T.S. dijo haber adquirido en Internet pero que estaban inutilizados, y rechazaron las acusaciones de que se dedicaban a abastecer de armas a delincuentes comunes de la zona.

Ambos fueron detenidos como consecuencia de las investigaciones iniciadas a raíz, el 8 de octubre de 2009, de un tiroteo registrado contra un restaurante situado en la carretera de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), donde los dos encausados, junto con un ciudadano rumano llamado Costel P. que ese día les acompañaba, fueron tiroteados desde el exterior.

Miedo a ser "asesinado"

El aludido Costel P, quien no llegó a comparecer en el juicio, declaró en su día tras el tiroteo que trabajaba como "guardaespaldas" de Félix y que temía que éste pudiera matarle por no haberle defendido entonces.

Costel P. aseguró que Félix, tras volver de República Dominicana, dijo que había tenido un problema y pidió que cogieran del domicilio las armas que poseía, ya que "tenía muchos enemigos, y las enterraran en los pinares, algo que hicieron los tres. Fue el propio Costel quien condujo a la policía hasta el lugar donde se encontraba uno de los zulos.

El individuo, que tenía pendientes reclamaciones de dos juzgados pero que no fue detenido por estos hechos, se negó a facilitar más información sobre el resto de los escondites hasta que detuvieran a Félix, según el testimonio de los agentes.

Los tres zulos localizados en pinares próximos a Medina del Campo (Valladolid) ocultaban una veintena de armas y abundante munición con las que la policía considera que se abastecía a diferentes delincuentes comunes de la zona. Además, en la operación se intervinieron placas falsas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre otros efectos, algunos de los cuales estaban en bidones.

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