Con su gesto, durante las tradicionales ceremonias del Nuevo Año en tribunales de toda Italia, pretendían demostrarsu luto por el estado del sistema judicial.

En Venecia, el presidente del tribunal de apelaciones acusó al Gobierno de una 'cultura medieval' hacia la judicaturamientras que jueces en Nápoles se marcharon cuando un representante del Ministerio de Justicia inició su discurso.

Las protestas fueron las últimas demostraciones de una larga batalla con el Gobierno, que sigue intentando aprobaren el Parlamento una polémica reforma de la judicatura.

Magistrados dicen que el proyecto de ley es un ataque contra su independencia y no hará nada para acelerar losnotoriamente lentos juicios de Italia.

El Gobierno dice que la legislación generará un sistema judicial más justo y menos politizado.

El proyecto fue aprobado por el Parlamento el mes pasado, pero el presidente Carlo Azeglio Ciampi se negó a firmarlopara que se convirtiera en ley alegando que iba contra la Constitución italiana, y lo envió de vuelta al Parlamento, queestá estudiando ahora cómo enmendar el texto.