Expertos recomiendan no alterar el ritmo biológico o evitar el exceso emocional para adaptarse al 'horario de verano'

El cambio de horario trae una serie de consecuencias para el organismo hasta que se logra la adaptación como la sensación de cansancio, laxitud, somnolencia o falta de concentración, entre otros.

El cambio de horario trae una serie de consecuencias para el organismo hasta que se logra la adaptación como la sensación de cansancio, laxitud, somnolencia o falta de concentración, entre otros.

Para minimizar estos efectos el neurólogo del Hospital USP San Camilo de Madrid, el doctor Antonio Yusta Izquierdo, recomienda no alterar el ritmo biológico, y mantener fijas las horas de descanso nocturno, de seis a ocho horas, y evitar las siestas prolongadas.

"Se trata de mantener los ritmos circadianos por lo que está regulado el ciclo vigilia-sueño, unos ciclos biológicos mediante los que nos adaptamos a la luz del día y a la noche", ha explicado el doctor Yusta.

Además, para adaptarse al 'horario de verano' es aconsejable evitar los excesos de tensión emocional o los momentos de concentración mental y no alterar las actividades que se realizan habitualmente.

El cambio de hora altera los ritmos y algunas personas pueden tener dificultades para conciliar el sueño y para despertarse, fundamentalmente los niños y las personas mayores, sobre todo si toman ansiolíticos o antidepresivos que repercuten en el funcionamiento cerebral, en el ciclo biológico vigilia-sueño y en la estructura del sueño.

Por último, recomienda no ingerir bebidas estimulantes como puede ser el café o té a partir de ciertas horas del día que pueda perjudicar a la hora del sueño y evitar la automedicación en caso de no adaptarse al nuevo horario. "Lo normal es que en una semana, máximo diez días, se hayan superado los inconvenientes, pero si persisten los síntomas hay que acudir al especialista", concluye el neurólogo.

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